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Por: Israel Melgar*
● Quintana Roo aporta cerca del 1.6% del PIB nacional y Yucatán el 1.5%, pero su impacto en el PIB turístico es mucho mayor.
● El Plan de Inversión en Infraestructura 2026–2030, cuenta con una cifra histórica de 5.6 billones de pesos destinados a trenes, carreteras, aeropuertos y puertos.
● México se perfila como referente global: la movilidad inteligente transforma territorios en experiencias inolvidables, recordando que el turismo es movimiento en busca de historias y conexiones humanas.
● Estudios recientes muestran que la percepción de entorno seguro incrementa hasta en un 22% la disposición al gasto en servicios complementarios.
El turismo en México ha dejado de ser contemplativo para convertirse en un ecosistema de dinamismo y conectividad estratégica. Con el sector servicios aportando alrededor del 8.5% del PIB nacional, la discusión ya no se limita a la ocupación hotelera, sino a la capacidad de los destinos de ofrecer certidumbre a través de seguridad, infraestructura y movilidad. En este sentido, Yucatán y Quintana Roo se han consolidado como bastiones de confianza turística, capitalizando el flujo internacional y redefiniendo la psicología del consumidor. Como destaca Marco Andueza, CEO de Hertz México, “el verdadero éxito de un destino no está solo en sus bellezas naturales, sino en garantizar al viajero la libertad de moverse con confianza y diseñar su propia experiencia.”
El futuro del turismo en el sureste mexicano se perfila comouno de los más sólidos del continente, impulsado por proyectos de conectividad de gran escala. El Tren Maya ya funciona como catalizador económico y cultural, mientras que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) avanza en la modernización carretera y ferroviaria para integrar comunidades antes marginadas. A esto se suma el Plan de Inversión en Infraestructura 2026–2030, con una cifra histórica de 5.6 billones de pesos destinados a trenes, carreteras, aeropuertos y puertos. Este entramado de iniciativas no solo complementa la oferta de movilidad privada, sino que crea un círculo virtuoso donde la accesibilidad genera confianza, la confianza atrae visitantes y los visitantes fortalecen la economía local.
En este escenario, empresas como Hertz México se posicionan como garantes de autonomía y experiencias auténticas, consolidando al sureste como un hub resiliente y competitivo en el turismo global. En el sureste mexicano, proyectos como el Tren Maya y la modernización de la red carretera refuerzan la tendencia global hacia el Smart Mobility, donde el viajero busca autonomía, exclusividad y control de su tiempo. Al elegir un vehículo propio, el turista diseña una bitácora personalizada que multiplica la derrama económica en comunidades locales, desde artesanos hasta restauranteros independientes. En este ecosistema, las arrendadoras de vehículos juegan un papel clave como garantes de confianza. Como afirma Marco Andueza, el ejecutivo de Hertz México con amplia trayectoria en innovación estratégica, “cada kilómetro recorrido es un voto de confianza en la infraestructura y en la estabilidad del destino, y nuestra misión es asegurar que esa confianza se traduzca en experiencias auténticas y memorables.”
La seguridad se ha convertido en el activo intangible más poderoso delturismo en el sureste mexicano. Para el viajero moderno, sentirse protegido es el primer filtro de decisión antes de planear un itinerario, y destinos como Yucatán, reconocidos por sus bajos índices delictivos según INEGI, han logrado transformar la paz pública en motor económico.
Estudios recientes muestran que la percepción de entorno seguro incrementa hasta en un 22% la disposición al gasto en servicios complementarios, lo que impulsa que los visitantes salgan de los complejos all-inclusive y exploren la economía local. En este contexto, la movilidad turística cobra protagonismo como facilitador de experiencias auténticas fuera de las rutas convencionales. Como señala Marco Andueza, el directivo que lidera la transición hacia una movilidad más sostenible, “la seguridad es el punto de partida de toda experiencia; cuando el viajero confía en el entorno, cada trayecto se convierte en una oportunidad para descubrir y fortalecer la cadena de valor local.”
El peso económico de la Península es innegable: Quintana Roo aporta cerca del 1.6% del PIB nacional y Yucatán el 1.5%, pero su impacto en el PIB turístico es mucho mayor al concentrar gran parte de las divisas extranjeras que ingresan al país. Con más de 20 millones de visitantes anuales, la región combina misticismo arqueológico con modernidad cosmopolita, conectividad aérea única y una oferta cultural y gastronómica de clase mundial. En este contexto, Andueza, al frente de la arrendadora oficial de la Selección Nacional, subraya que “la fortaleza económica del sureste no solo se mide en cifras, sino en la capacidad de ofrecer confianza y movilidad a cada viajero que decide explorar más allá de los destinos tradicionales.”
* Israel Melgar: 🇲🇽 Periodista y especialista en turismo, con una trayectoria que une la investigación y la narrativa periodística con la experiencia en la industria de los viajes y la hospitalidad. La formación técnica en turismo me permite descubrir el poder de contar historias que inspiran a viajar, mientras que el periodismo me da herramientas para comunicar con rigor, emoción y autenticidad.




































