Proyecto de turismo arqueológico en busca de financiamiento de EUA expulsaría concesiones forestales comunitarias de la Reserva de la Biósfera Maya

0
546

Guatemala. Un área conocida como la “Cuenca Mirador” en la Reserva de la Biósfera Maya (RBM) en el norte de Petén, se verá alterada de manera permanente por un proyecto que pretende construir un parque turístico en medio de la selva guatemalteca.

El promotor de la controvertida propuesta dice que será la salvación económica de la región, alegando que protegerá el corazón de la Selva Maya de Guatemala de la deforestación, de narcotraficantes y proporcionará empleos para contrarrestar la migración a los Estados Unidos.

El hombre detrás del proyecto es el arqueólogo Richard D. Hansen, director del proyecto arqueológico El Mirador y presidente de la Fundación para la Investigación Antropológica y Estudios Ambientales (o FARES, por sus siglas en inglés).

El proyecto del “parque” incluiría nueve sitios arqueológicos y un pequeño tren que llevaría a los turistas por una ruta de 50 kilómetros desde el poblado de Carmelita. El plan comprendería la construcción de museos, centros de visitantes, restaurantes, instalaciones de captación de agua, así como hoteles de gama alta y media, todo gestionado “por una empresa como IRTRA (Instituto de Recreación de los Trabajadores de la Empresa Privada de Guatemala)”, organismo privado que opera varios parques de diversiones al estilo “Disney”, hoteles y restaurantes en este país centroamericano, aseveró Hansen en una entrevista reciente.

Para construir el parque y el tren, Hansen requiere un cambio en la legislación para eliminar o modificar las unidades de manejo preexistentes del área, que incluyen parques nacionales, biotopos y concesiones forestales. Llama a renombrar el área que abarca aproximadamente 3,000 km2 como “Área Silvestre”. Los críticos dicen que esto es contradictorio, argumentando que un Área Silvestre se define como restrictiva para las actividades humanas.

Este cambio podría alterar los medios de subsistencia de miles de pobladores originarios y privar de sus derechos a por lo menos cinco organizaciones comunitarias locales, cuyos ingresos provienen del manejo forestal sustentable y certificado por la FSC (Forestry Stewardship Council) y son además quienes han protegido esta área de la deforestación y los incendios forestales por décadas.

Hansen busca la ayuda del gobierno de los Estados Unidos, pidiendo que éste invierta más de $100 millones USD que, según dice, costará el proyecto, afirmando, además que el área está bajo amenaza inmediata y que su ecosistema único se encuentra en peligro.

Sin embargo, actores de conservación y académicos activos en la Reserva de la Biósfera Maya sostienen exactamente lo contrario: de acuerdo con investigaciones de campo, documentales y estadísticas, la “Cuenca Mirador” no está en peligro inminente; señalan además que al eliminar los parques nacionales, los biotopos y las unidades de manejo forestal comunitario se generaría inestabilidad y se causarían conflictos sociales en el área.

Un informe reciente de 2017 publicado por el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) y sus socios, titulado Monitoreo de la Gobernabilidad en la Reserva de la Biósfera Maya, muestra más ganancia que pérdida de bosque debido a la regeneración natural, en el este de la RBM en los últimos años, incluyendo el área boscosa que alberga el sitio antiguo de El Mirador. Esto no quiere decir que el área esté totalmente libre de actividades ilegales, sino que dadas las tendencias en el resto de la RBM, se están abordando las amenazas y se están logrando progresos tangibles en la conservación del área alrededor de El Mirador.

Actores locales también notan que Hansen está ignorando datos actualizados que muestran los esfuerzos positivos en pro de la conservación hechos por las concesiones forestales comunitarias, labor que ha mostrado éxito sobre todo en la parte oriental de la RBM.

“Estos éxitos en materia de conservación se deben a las personas que laboran en las concesiones, quienes están motivados para proteger el bosque porque viven bien de él. Las concesiones generan más de $ 5,000,000 USD en ingresos anuales y miles de empleos en una región donde las oportunidades dentro de la ley son escasas. Las tasas de pobreza en las concesiones son significativamente más bajas que en otras partes de Guatemala, lo que hace que la emigración en estas comunidades sea prácticamente inexistente; un hecho notable, dado que en general la tasa de guatemaltecos que migran a los Estados Unidos es alta y va en aumento”, Rainforest Alliance (Community: The Secret to Stopping Deforestation in Guatemala).

Además, en 2002, la “Cuenca Mirador” que Hansen afirma es un “área única”, fue nombrada así bajo su asesoría a través del Decreto Presidencial 129-2002, que luego fue derogado en 2005 por un segundo Decreto Presidencial. Desde esta fecha, se ha demostrado que la “Cuenca Mirador” no es una cuenca, tanto por la Misión Topográfica de Radar realizada por la NASA (SRTM, por sus siglas en inglés), como por la Universidad Rafael Landívar de la Ciudad de Guatemala. Un informe reciente titulado Breve análisis geomorfológico de la zona del sitio arqueológico El Mirador concluyó que “el nombre Cuenca Mirador no tiene bases geomorfológicas o hidrogeológicas”.

Los detractores del proyecto argumentan que Hansen está engañando a los políticos de Washington y a los donantes de su causa, quienes tienen poco conocimiento de la RBM y sus instituciones de conservación.

A la fecha, no hay detalles del plan disponibles públicamente. No está claro, por ejemplo, cómo su proyecto detendría a los narcotraficantes. En una entrevista reciente, Hansen dijo que se contratarían más guardaparques y que habría patrullas militares. Sin embargo, si bien una mayor protección para El Mirador sería bienvenida, en términos legales el área ya goza el nivel más alto de protección legal disponible en la legislación de Guatemala.

Aunque los esfuerzos de Hansen por crear este parque temático y el tren se han traducido en una batalla continua con los actores locales durante casi veinte años, los opositores están preocupados por una reciente presión en Washington para obtener fondos para el proyecto.

El congresista republicano Jerry Weller, director general de asuntos públicos de New World Group, está al frente de los esfuerzos de cabildeo para recaudar fondos para FARES. FARES pagó a New World Group un total de $ 90,000 USD en 2018-19 para que éste consiguiera recursos del Superfondo para la Protección de la Selva Tropical de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA). Se dice que el monto de financiamiento solicitado, aunque actualmente no está confirmado, potencialmente alcanzaría las docenas de millones de dólares.

De construirse, el tren abriría una brecha en la selva de Guatemala y crearía un nuevo camino hacia la frontera mexicana, generando factores de alcance desconocido para la Biósfera de Calakmul, una zona declarada patrimonio de la humanidad por UNESCO. Aunque todavía no se tiene un estudio de impacto ambiental, Global Conservation, en sociedad con FARES, declara en su sitio web que está realizando el primer estudio de factibilidad sobre lo que ellos llaman “un ferrocarril de vía estrecha impulsado por propano”.

La inversión privada en el área también es una preocupación. De acuerdo con el Resumen Ejecutivo y Presupuesto del 2018 de Hansen, se incluyen $800,000 USD en el plan para atraer inversionistas privados al área para levantar hoteles, que se construirían en cuatro de los sitios arqueológicos, todos los cuales estarían conectados por tren.

Roan Balas McNab, director del programa Wildlife Conservation Society (WCS) en Guatemala, es un abierto escéptico de la propuesta.

“Las conclusiones inevitables son que la ‘Iniciativa de la Cuenca Mirador’ carece de fundamento científico, es técnicamente dudosa y altamente controversial, además de que no cuenta con el apoyo de quienes se verían directamente afectados. Después de dos décadas de fracasos, el proponente intenta imponer su visión a través del cabildeo en Washington, donde muchos decisores no comprenden cómo esto podría ser contraproducente, socavando el tejido social de la Reserva de la Biósfera Maya oriental, una de las pocas áreas silvestres mesoamericanas que de hecho está aumentando su cobertura boscosa. Pedimos a los guatemaltecos, a los mexicanos y a los estadounidenses partidarios de la iniciativa que den un paso atrás y debatan los méritos y desafíos inherentes a esta propuesta, y a toda costa eviten tomar decisiones apresuradas”.

A primera vista, un Área Silvestre puede parecer una buena idea. ¿Quién no estaría a favor de tener un área natural sin perturbaciones para la flora y la fauna? Sin embargo, la presencia de hoteles y el paso constante de un tren no equivalen, por mucho, a un espacio tranquilo y seguro para las especies que habitan esa zona. Además, eliminar las unidades de manejo actuales para reemplazarlas con un modelo de Área Silvestre de los Estados Unidos destruiría los esfuerzos positivos de conservación local que ya están en marcha. También eliminaría sistemáticamente los derechos de los guatemaltecos que han estado viviendo del bosque de forma sostenible durante generaciones.

El Dr. Tomás Barrientos, codirector del Proyecto Arqueológico La Corona en la RBM, no está de acuerdo con el modelo propuesto.

“El gran error aquí es que no puedes simplemente tomar un modelo de conservación de otro país y copiarlo y pegarlo en Guatemala, ya que hay factores sociales y políticos que no pueden asegurar una adecuada protección de la RBM solamente a cargo del gobierno. Hay que tomar en cuenta el papel que las comunidades locales ha jugado recientemente en la conservación”.

Otros arqueólogos que trabajan en el área también están emitiendo opiniones contrarias a la propuesta de Hansen, señalándola como parte de un plan para atemorizar a la opinión pública y así poder explotar el área de acuerdo con sus objetivos personales. El arqueólogo guatemalteco Francisco Estrada-Belli, director del Proyecto Arqueológico Holmul en la RBM y de la organización Maya Archaeology Initiative, expresa abiertamente su desaprobación.

“En los últimos veinticinco años he visto de primera mano las acciones de Hansen y he escuchado sus discursos sobre su visión para la región de El Mirador. También estoy muy familiarizado con sus trabajos de investigación, la mayoría de los cuales no han pasado por el proceso de revisión académica adecuado y por ello de poca utilidad científica. Me preocupa que quienes apoyen a Hansen y sus ideas crean que realmente está trabajando para el bien de Guatemala, pues a mi parecer, con este proyecto él busca el control absoluto de una parte de este país por intereses ajenos a Guatemala y a la ciencia, pero que quizás se puedan relacionar con el hecho de que él es Mormón y muchos Mormones creen que El Mirador y otros sitios de la zona son los que se mencionan en el Libro de Mormón y por lo tanto deben de estar bajo su control”.

Más y más detractores de Hansen están dando un paso al frente para hacerse escuchar y piden a Washington que hable directamente con ellos sobre las razones por las cuales debería detenerse este proyecto. El Mirador está ubicado en el corazón de la Selva Maya, la parte menos amenazada del bloque de bosque más grande de Mesoamérica. Con el corazón, no se juega.

Fuente. Teena Clipston, periodista – teenaclipston@live.com

Contacto arqueológico: Dr. Francisco Estrada-Belli, director del Proyecto Arqueológico Holmul, presidente de la Iniciativa De Arqueología franciscoeb@gmail.com +1 617-230-6633

Contacto forestal y comunitario: Marvin Bámaca, contacto de prensa para la Asociación de Comunidades Forestales de Petén, mbamaca@acofop.org. (502) 4530-3012

Contacto arqueológico: Dr. Tomas Barrientos, codirector del Proyecto Arqueológico La Corona tbarrientos@uvg.edu.gt


Servicios Mdicos Cubanos


Banco Ficosah


Avianca


INOR


Ciengo Montero


Heberprot

Leave a reply

*