Almacenamiento en la nube: mitos y realidades sobre la nube híbrida

0
1052

Instituto de Gastroenterologa

El 2020 se ha convertido en el año en que las organizaciones debieron responder a un doble reto: definir el futuro de su negocio y hacerlo con velocidad récord para no quedarse atrás de la competencia. Ante este contexto, la puerta natural de la digitalización son los servicios de nube, aunque los distintos tipos de arquitectura: pública, privada o híbrida implica responder: ¿cuál es la más conveniente para las organizaciones?

La tendencia va hacia los ecosistemas de nube híbrida y es probable que haya muchas dudas para definir si es la ruta ideal para tus necesidades. Estos son los mitos más comunes:

Transformación digital y migración a la nube son sinónimos

Hablar de transformación digital implica la mejora de procesos de distintas áreas en una organización, integrando tecnología, para optimizarlos, hacerlos más competitivos y ofrecer un nuevo valor. “Si bien la adopción de nube forma parte de la transformación digital de una empresa, no es lo único. Lo más importante es hacer un diagnóstico de las necesidades, definir un propósito y así establecer la estrategia a seguir y rodearse de expertos para la implementación de estos procesos”, Luis Mejía, director de KIO Managed Services.

Todas las organizaciones necesitan un ecosistema de nube híbrida

Originalmente, el debate giraba alrededor de las nubes públicas o privadas. Hoy varias organizaciones están optando por un esquema híbrido, que combine lo mejor de ambas, aunque no es una decisión sencilla. “Primero, es necesario tener claro el objetivo, la cantidad y tipo de datos, la complejidad de los mismos y el nivel de seguridad que se necesitan; posteriormente, tenemos que saber si nuestros aplicativos ya son nativos a la nube o viven en algún ambiente particular o específico”, agrega Mejía.

También es importante recordar que la nube privada permite tener más control en materia de seguridad y se diseña con arquitecturas acordes con las necesidades puntuales de los procesos críticos de negocio, así que hay que considerar que los aplicativos críticos permanezcan ahí; y que la nube pública funciona de forma más autogestiva: todo el hardware, software y demás componentes están compartidos con otros usuarios y se administra a través de un explorador web, así que durante la migración, es importante contar con el acompañamiento de expertos en tecnologías de información de misión crítica.

¿La nube pública siempre es más barata?

Como en todas las soluciones, la nube pública también tiene un “punto de equilibrio”, donde el costo aumenta dependiendo de la cantidad de aplicaciones y datos. Lo complejo es definirlo porque suele ser autogestiva y, si no se tiene el ​expertise adecuado, se presta a que se genere una gran cantidad de cargas de trabajo que tal vez no se necesiten y después serán cobradas. “En la nube privada tenemos mayor control y cuando el monto de cargas de trabajo es alto, resulta más conveniente la inversión en un propia infraestructura o incluso utilizar por demanda infraestructura virtualmente privada (compartida en cierta forma) con muy altos niveles de seguridad. El ecosistema híbrido permitiría tomar decisiones para definir qué parte de la operación debe ir en un entorno privado o virtualmente privado y cuáles puedes poner en el entorno público”, resalta Mejía.

Es necesario construir un propio centro de datos para poder tener una nube privada

Si bien se trata de recursos informáticos que se utilizan en exclusivo para una organización, también existe la opción de tener un proveedor de servicios externo. La principal diferencia con la nube pública es que se mantienen en una red privada, se personalizan para satisfacer necesidades empresariales específicas; colocarla en un proveedor externo permite mayor flexibilidad y capacidad para hacerla escalable si se requiere, o poder hacer interconexiones con otras organizaciones cuyos datos se alojen en el mismo centro de datos.

Se necesita tener un equipo interno de expertos para poder implementar soluciones de nube

Construir un equipo interno es un camino que -probablemente- requiere de una mayor inversión tanto de dinero como de tiempo, sobre todo si se tiene que armarlo desde cero. Otra alternativa es acercarse a un aliado que entienda de tecnología y pueda ser el facilitador para implementarla en la organización. “Este segundo camino facilita la toma de decisiones, pues tenemos a un experto que se encarga tanto de entender tus necesidades como los aspectos técnicos de cada solución, recomendando qué aplicativos deben permanecer en nube privada y cuáles podrían estar en nube pública”, asegura Mejía.

En los próximos meses será necesario pisar el acelerador para integrar soluciones digitales que permitan gestionar todos los procesos de una organización aún de forma remota. La pregunta ha dejado de ser ¿cuándo? para convertirse en ¿qué tan rápido?.

Afortunadamente, el proceso de integración se vuelve sencillo con el talento adecuado. “Por ello, mi recomendación sería concentrarse en un diagnóstico oportuno de necesidades y buscar aliados con talento capacitado, que simplifique la gestión de la infraestructura tecnológica, abonando a llevar al futuro a la organización”, concluye Mejía.

Fuente. Periódico Digital Centroamericano y del Caribe


Irtra


Meli Hotels International Cuba


INOR

Leave a reply


Banco Ficosah


Servicios Mdicos Cubanos