México y Nicaragua, y sus viejos sueños de construir un canal interoceánico

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Los sueños de construir vía secas y acuáticas que compitan con el Canal de Panamá, que es el motor de la economía del país centroamericano y por donde pasa el 5% del comercio mundial, aparecen y desaparecen con el tiempo.

México y Nicaragua han anunciado la construcción de un canal, uno de una vía terrestre y el otro de una acuática, que conecte los dos océanos, pero al momento no existen señales que permitan vislumbrar avances.

El proyecto del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para construir un corredor por el istmo de Tehuantepec, de 300 kilómetros de largo, que una el golfo de México y el océano Pacífico, sigue en los papeles. López Obrador está concentrado en el tren maya y la refinería de Dos Bocas. Así lo explicó una fuente vinculada a los medios de comunicación de México.

El canal seco es uno de los cuatro megaproyectos que el Gobierno mexicano impulsa para oxigenar la economía, junto a la refinería de Dos Bocas, el tren maya y el aeropuerto de Santa Lucía en la capital.

La obra de infraestructura puede conllevar riegos sociales para unos, y para otros podría ser una obra mucho más compleja que la que representó el Canal de Panamá.

Briseida Allard, docente titular de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá, reconoce la intención del presidente de impulsar el proyecto para generar fuentes de empleos a los coterráneos que habitan en esas áreas. Sin embargo, advierte de los riesgos sociales que puede conllevar la construcción del proyecto.

Agregó que el istmo de Panamá tuvo una experiencia parecida con el Camino de Cruces y el Camino Real, que fueron las primeras vías terrestres que establecieron los españoles para transportar mercancías de un lado a otro y, que tenían las mismas características que plantea el presidente López Obrador.

“Recordemos todo lo que tuvo que ver con los ataques piratas que sufrió Panamá al inicio de la vida colonial… En la actualidad, esa parte de México es bastante insegura”, dijo la internacionalista.

Ese fue uno de los problemas que enfrentó Panamá y que aplica para el caso de México. El istmo de Tehuantepec es una zona de trasiego de sustancias ilícitas, lo que acarreará inversiones importantes para combatir el flagelo social y ofrecer una ruta de transporte segura.

La experta en temas internacionales concluyó que hace 400 años, la inseguridad estaba relacionada con los piratas. Hoy, sin embargo, las anomalías delincuenciales son distintas y pueden impactar negativamente la iniciativa del presidente mexicano.

Euclides Tapia, profesor titular de relaciones internacionales de la Universidad de Panamá, está convencido de que el presidente mexicano comete errores que costarán caro al proyecto.

“Aquí son 300 kilómetros y lo que queremos es que se convierta en un Canal de Panamá por tierra para unir al Pacífico con el Atlántico, sobre todo con la costa este de Estados Unidos”, explicó López Obrador en una conferencia de prensa el 16 de julio de 2021, en el Palacio Nacional de México.

El mandatario incluso presumió de las ventajas del istmo mexicano al asegurar que acorta la distancia para pasar de un océano a otro porque es menor.

El catedrático aseguró que el istmo mexicano tiene 200 km de ancho, no 300 km como dijo López Obrador. Aun así, la ruta es dos veces más ancha que la de Panamá. El istmo panameño mide 80 kilómetros entre el Atlántico y el Pacífico y es la parte más estrecha del continente americano, argumentó Tapia.

Al catedrático le parece ilógico que se diga que por el istmo de Tehuantepec es más corta la distancia. De haber sido así, se pregunta por qué no se construyó el canal interoceánico en este trayecto en el pasado.

La idea de construir un ferrocarril por el istmo mexicano nació oficialmente en 1996, en el gobierno de Ernesto Zedillo. López Obrador revivió el sueño de los mexicanos.

En 2018, el columnista y académico mexicano Leo Zuckermann describió el proyecto como una idea viejísima.

“Antes de la apertura del Canal de Panamá (1914) y de la Revolución mexicana (1910-1917), el ferrocarril transístmico llegó a tener 60 viajes por día. Después de estos eventos, cayó a uno solo. El istmo se vino abajo. No obstante, esas épocas de gloria quedaron muy impregnadas en el imaginario de la población de todo el sur del país”, escribió Zuckermann en el diario Excelsior.

El corredor multimodal interoceánico que promete el mandatario mexicano estaría concluido en 2023.

El “canal seco” permitirá la conexión comercial entre Asia, EE.UU. y Europa, con el propósito de convertir a México en una plataforma logística a nivel mundial.

En 2012, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, también revivió el proyecto de construir una vía interoceánica y planificó que este sería entregado en 2020, con una inversión de $50,000 millones. El canal nicaragüense tendría una extensión de 278 kilómetros cuadrados entre ambos océanos y permitiría el paso de una nueva generación de buques portacontenedores.

Nueve años después, las obras aún no comienzan.

Fuente: La Estrella de Panamá.


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