Presidente Bukele dio un plazo de una semana a diputados para aprobar préstamo

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El Salvador vivió este domingo un día atípico, luego de que el mandatario Nayib Bukele llamara a la insurrección arropado por un artículo de la Constitución de la República para restablecer el orden institucional, pero al fin de la jornada manifestó que Dios le pidió paciencia “para no apretar el botón” y hacer llegar por la fuerza a los diputados de la Asamblea Legislativa para que discutieran un préstamo de $109 millones que, de aprobarse, le permitirá inyectar recursos a la fase 3 del plan de seguridad.

Desde anoche un fuerte despliegue militar se tomó los alrededores del Centro de Gobierno, donde el presidente dio un discurso hoy demandando a los diputados la aprobación del préstamo que servirá para equipar con chalecos antibalas y otro material a los elementos de la PNC y de la FAES que combaten en el territorio a la delincuencia, así como se destinará un monto para equipo bélico.

El dictamen del préstamo ya era favorable desde hace más de una semana, pero la fracción de ARENA retiró los votos a última hora, luego que se conociera por informes periodísticos que una empresa mexicana estaría interesada en proveer al gobierno de tecnología en el área de seguridad, y que habría invitado al viceministro, Osiris Luna, a una demostración en aquella ciudad.

Asimismo, ARENA retiró los votos al préstamo en los momentos cuando el diputado Norman Quijano era motivo de estudio para retirarle el fuero para que respondiera por un video que lo incrimina en reuniones con pandillas ofreciendo dinero a cambio que le dieran el voto en las elecciones presidenciales de 2014.

Esta coyuntura permitió una serie de especulaciones que tensaron aún más las relaciones entre el Ejecutivo y el poder Legislativo, al grado que en la sesión del jueves pasado, la Asamblea negó los votos al préstamo, y desencadenó que el consejo de ministros convocara a los diputados a una sesión extraordinaria para discutir el crédito, este domingo a las 3 de la tarde.

La convocatoria no cayó en gracia a los diputados de las fracciones mayoritarias ARENA y FMLN, que decidieron no acudir al llamado y acusaron al mandatario de “hacer retroceder la democracia” al “irrespetar la independencia de poderes”. El presidente del congreso, Mario Ponce incluso expresó que el único que puede convocar a los diputados es precisamente el presidente de la Asamblea.

La fracción del FMLN, en tanto, pidió al gobierno más transparencia en el uso de los dineros del préstamo y acusó internacionalmente a Bukele de iniciar una persecución y acoso en contra de sus diputados que, según ellos, permanecen vigilados desde el sábado por personas vestidas de civil afuera de sus viviendas y responsabilizaron al presidente de lo que les pudiera ocurrir en contra de sus vidas o de sus familiares.

En un estira y encoge entre ambas fuerzas, el jefe de estado militarizó la zona del Centro de Gobierno y la Asamblea Legislativa este domingo, lo que hizo suponer que ordenaría al ejército y PNC llevar por la fuerza a los diputados que ya habían adelantado su negativa a sesionar bajo las órdenes presidenciales. Los cuerpos de seguridad jugaron un papel protagónico en los últimos sucesos y respaldaron al Comandante de las Fuerzas Armadas.

Luego de presentarse a las 3 de la tarde, el mandatario no pudo ingresar al Salón Azul ya que no había llave para abrir las puertas. Después de una hora de espera, finalmente, la persona que maneja las llaves llegó desde Suchitoto y abrió el recinto que de inmediato fue tomado por militares fuertemente armados. Bukele se sentó en la silla de Ponce e hizo una oración para pedir sabiduría a Dios en cuanto a la trascendental decisión que tomaría en ese momento respeto a que si ordenaría o no la aprehensión de los diputados para hacerlos sentar en sus curules.

Luego de unos minutos salió a la tarima que se había montado frente a la Asamblea donde fue ovacionado por sus seguidores. Ahí grito la consigna de izquierda “El pueblo unido jamás será vencido” y manifestó que Dios le dijo que tuviera paciencia, que aún no apretara el botón para exigir la presencia de los diputados por la fuerza.

El pueblo reunido exigía “insurrección” a gritos, sin embargo, Bukele pidió de nuevo paciencia y dio un plazo de una semana a los diputados que no sesionaron para que aprueben el jueves a más tardar el préstamo del BCIE, para lo cual requiere 43 votos. Después de anunciar su decisión, se retiró seguido de un fuerte dispositivo de su seguridad personal.

Fuente: La Página.


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