De situación crítica en 2019 a grave crisis en Costa Rica, asegura informe Estado de la Nación

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Instituto de Gastroenterologa

Costa Rica. De experimentar una “coyuntura crítica”, según el Informe Estado de la Nación 2019, que entrañaba serios riesgos para la sostenibilidad del desarrollo humano, Costa Rica ha pasado a vivir una grave crisis que amenaza logros históricos de ese desarrollo.

Esto es, en resumen, la diferencia central entre la situación en la que estaba Costa Rica hace un año y en la que se encuentra en la actualidad, fruto del shock productivo, fiscal y social más grave desde los años ochenta y, dependiendo de lo que suceda en los próximos meses, de la historia nacional moderna.

Aunque la pandemia de covid-19 ha impactado a todo el mundo, en Costa Rica ha materializado los riesgos a la sostenibilidad del estilo de desarrollo nacional que este Informe viene señalando desde hace ya varias ediciones, por debilidades estructurales en materia económica, social, ambiental y política, para las cuales no introdujo elementos correctivos estratégicos que mitigaran los riesgos.

El último informe resalta que en 2019 se advierte “que el país se precipite a corto plazo en una crisis, o que esto se logre evitar, depende, en parte, de factores ajenos a la sociedad costarricense”.

La advertencia se está concretando, responde al indicar que la presente edición del Informe sale a la luz pública en un momento extraordinario. «La crisis ha producido una situación muy cambiante, peligrosa e incierta que ha supuesto un esfuerzo adicional para documentar su evolución hasta la fecha más reciente posible».

En consecuencia, el Informe analiza el año 2019 y buena parte del 2020 para trazar un retrato del momento previo a recibir el impacto inducido por la pandemia, así como para caracterizar los profundos efectos disruptivos que esta ha tenido sobre los diversos ámbitos de la vida social.

El cuadro que emerge en este Informe es que la pandemia ha golpeado a Costa Rica en un momento en el que las fortalezas históricas en cuanto a desarrollo humano son frágiles y vulnerables.

Resalta que esta debilidad está amplificando los efectos de la crisis sobre las condiciones de vida y trabajo de cientos de miles de personas y, en particular, reduce todavía más la capacidad de maniobra de la sociedad, del sector privado y del Estado para enfrentarlos.

En pocos meses, el desempleo y el subempleo, que ya estaban en niveles históricamente altos, se duplicaron, generando una caída en los ingresos de los hogares, y la insolvencia en las finanzas públicas se agravó, debido a la combinación de la caída de ingresos tributarios, mayores gastos para enfrentar la pandemia y el rápido crecimiento del servicio de la deuda.

En la actualidad, Costa Rica enfrenta y discute la urgencia de ajustes fuertes que eviten una profundización en la crisis fiscal, que agrave el shock productivo y social que vive el país.

Sin embargo, considera, «estos deben considerar la forma más adecuada de distribución de los sacrificios para la población y la política pública, sin comprometer de manera irreversible el desarrollo humano».

«Por el momento, el modo de afrontar la crisis está generando fuertes tensiones e incertidumbres sociales y políticas», afirma.

En la inmediatez no se están abordando los “puntos ciegos”, o cuellos de botella estructurales del estilo de desarrollo que el país enfrentaba, según lo indicado en Valoración general 2020, y que han derivado en la frágil situación en que la pandemia encuentra a Costa Rica.

Resalta el Informe que en síntesis, dado que los fundamentos del desarrollo humano en Costa Rica están comprometidos, la crisis actual podría agravarse aún más y tornarse en una crisis estructural del sistema económico, social, político e institucional que conduzca a la nación a un largo y complejo período de turbulencias y retrocesos.

La disrupción y los riesgos de esta crisis son solo una parte de la historia, aunque muy significativa, sostiene.

Además, el Informe reconoce que «la sociedad costarricense no es un objeto inerme, indefenso y abandonado a las circunstancias. Sus fortalezas históricas, pese a la erosión sufrida, retienen todavía considerables reservas para actuar en lo inmediato y servir de palanca para corregir el rumbo en el mediano y largo plazo, atacar los “puntos ciegos” del desarrollo humano que se han acumulado y los nuevos retos que va a dejar esta crisis».

Sostiene que Costa Rica «tiene un margen de acción (reducido e incierto, pero al fin de cuentas real) para lograr encajar la conmoción derivada de la pandemia y los desafíos preexistentes hoy agravados. Esta situación hace una notable diferencia de cara a los complejos desafíos que se enfrentan».

En lo inmediato, durante los primeros meses de la pandemia Costa Rica pudo mantener la estabilidad institucional de su democracia, sostener buena parte de su actividad exportadora e implementar respuestas de política pública frente al duro golpe encajado.

Sin duda, se han experimentado importantes episodios de conflicto social y constantes tensiones políticas, «pero estas no han provocado, de momento, una crisis de adscripción a la democracia, como sí ha sucedido en numerosos países, desarrollados o no. Conforme se vayan evidenciando los costos económicos y sociales de la pandemia, es de esperar situaciones y riesgos políticos cada vez más complejos».

Por lo pronto, reconoce, «el hecho de no haber experimentado una crisis de legitimidad política es un activo valioso no solo para manejar la disrupción, sino también, en una siguiente etapa, para impulsar una reconstrucción económica, social e institucional a favor del desarrollo humano».

«Ello no evita que la coyuntura actual sea volátil y peligrosa, lo cual obliga a la responsabilidad y la acción constructiva».

Por otra parte, destaca que Costa Rica sigue contando con una economía abierta, un Estado social de derecho, un régimen de bienestar que cuidar de las amenazas que pueda enfrentar, esfuerzos de conservación ambiental y una democracia de larga data comprometida con la paz y los derechos humanos. La sinergia entre estos factores ha creado una “marca país” reconocida a nivel internacional.

«Esta es una plataforma (ampliamente aceptada por la población, la sociedad civil y los partidos políticos) a partir de la cual pueden pensarse nuevas estrategias para impulsar la inclusión social y productiva, aumentos generalizados de productividad y equidad, el tránsito hacia una economía descarbonizada y una institucionalidad y políticas públicas más efectivas y de mejor calidad», añade.

«Por supuesto, está en manos de las generaciones actuales aprovechar estas ventajas para salir de la crisis y encarar los desafíos que supone el rápido envejecimiento poblacional, la cuarta revolución en marcha en los ámbitos del trabajo y la tecnología, y evitar un estancamiento o decadencia secular del desarrollo del país».

En ese contexto, la presente edición del Informe formula seis mensajes clave derivados de sus investigaciones. Estos tratan de sintetizar la situación actual y cómo encontró a Costa Rica, además de precisar aportes que el nuevo conocimiento ofrece para la articulación de respuestas a la pandemia y para el diseño de soluciones a problemas estratégicos del estilo de desarrollo. Los dos primeros mensajes clave caracterizan la situación en el momento previo al impacto de la pandemia.

En lo fundamental, actualizan el diagnóstico realizado en el Informe 2019 y se articulan a partir de la premisa de que “las fortalezas históricas en desarrollo humano eran frágiles y vulnerables al momento de la pandemia de covid-19”:

  • La convergencia de múltiples riesgos para el desarrollo humano del país incrementaba los eventuales efectos negativos de una crisis.
  • La incipiente superación del bloqueo que entrababa al Poder Legislativo no modificó los adversos fundamentos de la gobernanza del sistema político. Los siguientes dos mensajes clave describen la profundidad de la disrupción causada por la pandemia y las respuestas públicas a la situación, con la información más actualizada que se ha podido recopilar al momento del cierre de esta edición. Responden a la idea de que “la pandemia de covid-19 produce el shock productivo, fiscal y social potencialmente más grave en la historia moderna del país”.

A partir de ese argumento, los mensajes son:

  • Los efectos de la pandemia provocan con rapidez abruptos y generalizados retrocesos en materia de desarrollo humano.
  • Ante el shock de la pandemia, Costa Rica mantiene su estabilidad democrática, pero con desafíos cada vez más complejos. Los últimos dos mensajes clave se enfocan en los aportes de la investigación para la solución de algunas de las dificultades mencionadas, y responden al planteamiento de que “el nuevo conocimiento puede nutrir respuestas innovadoras para relanzar el desarrollo humano”:
  • La inteligencia de datos puede contribuir a dar mejores respuestas a la pandemia.
  • La investigación aporta evidencia para el rediseño de políticas públicas estratégicas. La sinopsis del Informe 2020 cierra con una idea general, orientada al panorama futuro y con visión propositiva, que plantea que es posible evitar la caída en una crisis sistémica y estructural e impulsar una agenda de reconstrucción en favor del desarrollo humano. Para ello, pone la información de esta edición y del Programa en general en manos de la ciudadanía.

Fuente: El País.cr


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