Cuarentena produce impacto psicológico negativo

El Dr. Miguel Ángel Cañizales advierte de que si la situación no se maneja con un equipo inter-multi-transdisciplinario, puede llegar a tener efectos graves, como aumento de suicidios, divorcios y problemas entre padres e hijos

Millones de personas de todo el mundo se encuentran sometidas a una cuarentena en sus casas, por ser esta la medida más efectiva para evitar el contagio de una pandemia que está arrasando vidas en el mundo.

El hecho de permanecer confinado puede producir comportamientos negativos a cualquier persona que se considere “normal”, pero aquellas que sufren trastornos emocionales, como ansiedad, estrés y depresión, van a tener más dificultad para adaptarse a la medida y, posiblemente, tendrán que utilizar los servicios profesionales de psicólogos y psiquiatras, para reducir el impacto psicológico negativo que la cuarentena produce, expresa el doctor Miguel Ángel Cañizales.

Experto en el comportamiento humano, Cañizales, no obstante, también se refiere a las cosas positivas que puede producir una crisis como la que estamos padeciendo, producto del coronavirus que ya ha cobrado la vida a más de 118 mil personas en todo el mundo. Por ejemplo, señala, que nos ha hecho recordar que la familia es la base de la sociedad y que la vida hay que vivirla. “¿Quién iba a pensar que tanta gente iba a morir en tan poco tiempo?”, se pregunta quedito.

También se refiere a los cambios que, desde su óptica, ocurrirán en el mundo y en el comportamiento humano, pues luego de este letal acontecimiento, entenderemos “lo frágil que es la vida”.

A Cañizales, quien fue ministro de Educación, le preocupa mucho el hecho de que la gente esté encerrada, por los efectos negativos que produce; pero está consciente de que se trata de una medida para salvar vidas.

El experto da recomendaciones a la población sobre las actividades que se pueden hacer en casa para evitar la ansiedad y demás efectos negativos, principalmente a las personas que se encuentran solas.

¿Cuáles son los efectos psicológicos negativos por estar una persona sometida a una cuarentena?

He realizado una pequeña investigación descriptiva con Google Drive, utilizando una muestra de 60 personas que entrevisté, específicamente sobre el tema que nos ocupa. Los resultados señalan que presentan sintomatologías como: preocupación, inquietud, ansiedad, estrés, incertidumbre, por no saber si están o no infectados, y si no lo están, sienten “el temor de ser contagiados”.

Además, manifestaron inseguridad y miedo, pues “no tienen una fecha precisa ni tentativa de cuándo termina la cuarentena”. También se presenta la depresión o estado de ánimo disminuido; tristeza, al no poder salir de casa “a convivir con sus familiares y amigos”; irritabilidad, es decir, que se enojan con más facilidad, gritan, y hasta lanzan objetos”; otros presentan insomnio o “dificultad para conciliar el sueño”; también, muchos se sienten privados de libertad, atrapados y asfixiados al estar “obligados a no salir de casa”.

El impacto psicológico negativo de estar sometidos en una cuarentena, es evidente, pues se están presentando episodios de trastornos emocionales, con sintomatología que expresa una patología social que requiere atención especializada.

¿Cuáles son los factores que más estresan a quienes permanecen en una cuarentena?

Los estresores más importantes que se obtuvo, los voy a dividir en varios factores: 1. Psicológico, que se refiere al estado emocional: miedo al contagio… incertidumbre. Aquí vale destacar las noticias en redes sociales que constantemente desinforman, ofrecen información negativa, de fatalidad, y hasta falsas teorías de la conspiración que producen sus efectos nada buenos.

2. Social, el cual incluye el hecho de no poder laborar, lo que genera pérdida de ingresos y conflictos; el tiempo de ocio causa impotencia, al no poder hacer nada; muchos manifestaron que les produce impotencia el hecho de que alguna parte de la población no esté cumpliendo con las medidas impuestas por las autoridades, lo que calificaron como “falta de solidaridad y responsabilidad”.

3. Económico, el cual se refiere a la falta de dinero para comprar comida y otros artículos de primera necesidad. La posible pérdida de los trabajos genera una gran incertidumbre en una parte de la población, al no estar seguros de si cuando se acabe la cuarentena, aun contarán con su espacio laboral.

¿Por qué algunas personas no entienden la importancia de acatar las reglas que dicta la autoridad competente en este tema?

El ser humano, por naturaleza, siempre busca lo prohibido. El estudio considera que ellos piensan que no les va a pasar nada, porque tienen poca capacidad para prever el futuro; no han asimilado la gravedad del problema, por ignorancia, falta de conciencia, de responsabilidad, y bajo nivel educativo. También hay gente que es probable que esté consciente de la magnitud del tema, pero sale en busca de algo que comer, pues tiene la alacena vacía.

Hay personas que viven solas, ¿qué recomendaciones les brinda a quienes están sin compañía en la cuarentena?

Que busquen apoyo psicosocial; que se comuniquen con familiares y amigos, vía telefónica o utilizando las nuevas tecnologías, donde se pueden ver los rostros. Pueden orar, pues la palabra de Dios es la fuerza más poderosa que se conoce. Aquellas personas que sí están acompañadas, deben ponerse de acuerdo y llamar a esa que se encuentra sola, y que por lo menos reciba tres llamadas de familiares al día. Lo más importante es que se sientan que no están solas.

Otras actividades (y estas van dirigidas a todos) son realizar ejercicio físico en la sala de su casa, preparar recetas nuevas para cocinar, leer un buen libro que refuerce su autoestima. Pueden ocuparse, además, de realizar cualquier actividad del hogar que esté pendiente por falta de tiempo.  Algo bueno sería llamar a aquellas amistades que desde hace algún tiempo no saben de ellas. Algo que emociona y activa el cerebro, es mirar los álbumes de fotos.

También pueden ver televisión, escuchar música y, por qué no, escribir artículos o un libro… así se empieza… de pronto descubren que tienen alma de escritores.

Hay expertos que han dicho que el comportamiento del ser humano va a cambiar, luego de esta experiencia con la pandemia, ¿cuáles cree usted que serán esos cambios?

Los cambios que vendrán serán drásticos en la próxima década. Por ejemplo, esta pandemia aceleró los cambios tecnológicos del futuro. A nivel de los sistemas de salud, las funciones básicas serán más automatizadas y utilizarán cada vez más la inteligencia artificial, y los robots formarán parte de nuestra cultura de salud pública.

Además, tendremos la capacidad de actuar más rápido para identificar y contener los brotes de los virus, antes que empiecen a propagarse; los equipos biotecnológicos van a crecer exponencialmente, porque tendrán la capacidad de dar respuestas rápidas para producir kits de pruebas, medicamentos y la producción de equipos médicos. Establecerán políticas públicas sostenibles en salud, y, como consecuencia, invertirán más en ese campo y en educación, porque la participación ciudadana lo va a exigir.

Lo interesante es que se van a adelantar las fechas en que la inteligencia humana se va a encontrar al nivel de la inteligencia artificial y luego será superada por esta y autorregulada. Es decir, se dará lo que algunos científicos futurólogos denominan, la “singularidad tecnológica”, que es cuando la inteligencia artificial supere la inteligencia humana.

En relación con los cambios de comportamiento humano, los negocios que conllevan las aglomeraciones de personas, serán modificados, los gimnasios irán desapareciendo, pues la gente hará ejercicios en casa y recibirá sesiones de entrenamiento online. Observaremos una explosión de servicios denominados de “economía confinada”. Los cines también irán desapareciendo y se producirán cambios en algunos hábitos de viajar.

Un cambio muy importante es que las personas valorarán más la vida y la naturaleza. Tendremos mejores hábitos de salud, higiene y alimenticios; disfrutaremos más las reuniones familiares; aprenderemos a comunicarnos mejor; seremos más sensibles ante el sufrimiento humano; se valorará más la libertad; se tendrá un mejor concepto de la vida; y los sentidos de responsabilidad y solidaridad se reforzarán.

Usted dijo que el virus de la desinformación es más letal que el propio coronavirus que produce la pandemia, ¿cómo podemos evitar el primero?

Evitando darle crédito a todo lo que nos llega y escuchamos. Hay que educar a la sociedad sobre las fuentes de información que se deben consultar, que son las autorizadas.  Tenemos que ser responsables cuando reenviamos una información. En el caso que nos ocupa, la información debe ser proveniente de las fuentes autorizadas, que son el Minsa, la CSS y la OMS. Si recibimos mensajes negativos o desinformación, hay que romper esas cadenas.

¿Cómo podemos evitar que la incertidumbre, la desinformación y el estrés nos lleven a una histeria colectiva?

Hay que bajar la intensidad en el envío de los mensajes en las redes sociales. Mantener una comunicación activa con la familia, los vecinos y demás, por los medios que hoy día nos permiten hacerlo. Es necesario mantener la calma cuando llega una mala noticia y buscar la información correcta con las autoridades competentes. Importante es evitar el uso continuo del celular, y realizar actividades positivas que ocupen la mente.

Es imperativo seguir las recomendaciones de higiene, confinamiento y distancia social. Si la persona siente estrés o ansiedad, debe poner en práctica la técnica de respiración profunda, hacer ejercicio y escuchar la música que le guste.

¿Cree usted que estamos enfrentando una “guerra”?

Tiene las características de una guerra, pero los especialistas en comportamiento humano y los humanistas recomendamos otro término, porque la palabra guerra está cargada de aspectos negativos, por lo que es preferible reconceptualizarla con la palabra “crisis”, pues genera menos ansiedad en la población.

PERFIL

Experto en el comportamiento humano

Nombre completo: Miguel Ángel Cañizales Mendoza

Edad: 60 años

Ocupación: Psicólogo clínico

Resumen de su carrera: Postdoctorado en psicología clínica y social con subespecialidad en sicología de la salud (UNAM, México). Doctorado Honoris Causa, Universidad Americana, (Paraguay). Estudios de doctorado en antropología social y cultural (UCM- España). Maestrías en psicología social y psicología laboral. Licenciado en psicología y profesor de segunda enseñanza con especialidad en psicología (Universidad de Panamá).

Fuente: La Estrella de Panamá.

Renace

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