Centroamérica, a las puertas del Bicentenario y la oportunidad de potenciar un enfoque de integración para el desarrollo regional

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El Salvador. En 2021 el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) cumplirá 30 años de creación. Asimismo, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, es decir, 5 de sus 8 Estados miembros celebrarán 200 años de independencia. En el marco del Día de la Integración Centroamericana, conmemorada cada 14 de octubre, es preciso mencionar que lo anterior constituye una oportunidad para el surgimiento de liderazgos que potencien el enfoque de integración y garantizar la inserción de la región en la nueva dinámica mundial.

Desde su fundación, en 1991, el SICA se ha enfrentado a un contexto de constantes variaciones para realizar su trabajo de servir como el marco institucional para el proceso de la integración centroamericana. Ya lo decía Heráclito hace más de 500 años antes de Cristo “el universo está en permanente transformación y el sustrato de la realidad es su continuo devenir”.  Lo único constante es el cambio. El mundo, pero particularmente Centroamérica es una región donde dicha aseveración puede ser constatada.

En la última década hemos observado una tendencia de apertura al desarrollo tecnológico y científico propiciado, entre otras cosas, por el acceso a internet. En 2020, esta condición ha sido acelerada de manera exponencial debido al impacto provocado por la pandemia de COVID19. En los últimos 10 años también hemos visto cambios sociales dado por el desarrollo de un tejido humano que quiere hacer sentir, cada vez más, sus expectativas sobre el rumbo de las sociedades.

El cambio constante genera incertidumbre, ante ello es importante no perder de vista la ocasión para desaprender lo que hasta hoy parecía habitual y para dar paso a la exploración de nuevas realidades. Muchos afirman que Centroamérica no camina junto al ritmo de las aspiraciones de sus ciudadanos. Sin embargo, realizar un ejercicio de retrospectiva dejará en evidencia una región que ha sido capaz de definir y trabajar por su propio enfoque de desarrollo, con una visión incluso mucho más avanzada que la de otros esquemas de integración existentes en el continente americano.

Por ejemplo, los históricos Acuerdos de Esquipulas I y II establecieron procedimientos para alcanzar la paz firme y duradera en Centroamérica, propiciando la era democrática de la región. En 1994, con el lanzamiento de Alianza para el Desarrollo Sostenible de Centroamérica (ALIDES) se dejó ver la voluntad política por una región que situaba a las personas como sujetos primordiales del desarrollo, estableciendo 7 principios fundamentales para lograrlo. En 2010, el relanzamiento del proceso de integración definió 5 pilares sobre los cuales se sustenta el trabajo actual del Sistema. 

Sostenibilidad ambiental, cambio climático, integración política regional, crimen organizado, inserción económica internacional, desigualdad social, mayor integración económica regional, mercado de trabajo, flujos migratorios, brecha digital e institucionalidad de trabajo son algunos de los desafíos ante los cuales se encuentra el Sistema de Integración, tomando en cuenta el revestimiento agregado por los efectos de COVID-19 en el mundo.

Lo anterior no debe suponer necesariamente un reto profundo, la región ya ha tomado medidas político-institucionales que permiten afirmar que se han sentado las bases para una trayectoria de desarrollo más consistente. En el año 2021 nuevos liderazgos asumen las riendas, tanto en las instituciones nacionales como en las de la integración regional, con el compromiso y la responsabilidad de representar las aspiraciones de la ciudadanía de los países de Centroamérica y República Dominicana.

La región está atravesando el llamado bono demográfico, el cual durará aproximadamente hasta 2050. De acuerdo con la Fundación Friedrich Ebert en algunos países de Centroamérica los mejores momentos ocurrirán entre 2011 y 2025. Es decir que 6 de cada 10 centroamericanos se encuentran en edad económicamente productiva. Precisamente en 2020 la generación Z está alcanzando la mayoría de edad representando la nueva gran oportunidad para enfocar planes de acción encaminados al desarrollo de una nueva Centroamérica, propiciando el relevo generacional.

En definitiva, Centroamérica y República Dominicana avanzan en un entorno de ampliación y profundización de la ciudadanía. Es el momento de asumir con determinación el compromiso de un pacto social, de diferentes matices, que posibilite acuerdos básicos privilegiando escenarios de mejores condiciones para el desarrollo regional.

Fuente. Articulo de opinión por Denis Alvarado. Comunicador Social graduado de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de El Salvador. Máster en Política Mediática con énfasis en Sociedad, Estado y Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid.


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