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Costa Rica. En los últimos años, Costa Rica ha sido un imán para la Inversión Extranjera Directa (IED), generando riqueza y miles de empleos de calidad; incluso, en 2024 se alcanzó un récord de $5.008 millones.
Sin embargo, la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), la incertidumbre del mercado global y la competencia por reducir costos con otros destinos han hecho que el modelo de zonas francas y la IED enfrenten un nuevo paradigma que podría implicar más inversión, pero menos empleos y hasta despidos.
Entre julio del año pasado y febrero de este año, cinco grandes transnacionales con presencia en suelo patrio anunciaron recortes de personal y, aunque no han revelado a ciencia cierta de cuántas personas se trata, sí se puede asegurar que el impacto será fuerte.
Por ejemplo, Amazon obtuvo la autorización del gobierno para reducir su compromiso de contratación de 16.450 trabajadores a 8.225 personas, lo que implicará una reducción del 50%.
Por su parte, Viant Medical informó el 21 de enero anterior el despido de 900 colaboradores, mientras que Qorvo, que tenía casi 30 años en suelo nacional, decidió trasladar sus operaciones a Asia para ahorrar recursos.
“Costa Rica está en una transición incómoda. Estamos dejando de ser el destino ‘atractivo por múltiples factores’ para intentar ser el de ‘alta tecnología’, pero el tipo de cambio, la geopolítica adversa y la velocidad de la IA están acelerando esa transición más rápido de lo que nuestra fuerza laboral y velocidad política y económica pueden adaptarse. La pregunta es: ¿habrá más despidos? Siendo realistas y directos: es probable”, dijo Alexánder Mora, exministro de Comercio Exterior.
Sobre este tema, Laura López, gerente general de Procomer, señaló que la buena noticia es que, a pesar de las reducciones señaladas, el país sigue atrayendo empresas extranjeras a un buen ritmo.
Pese a ello, detalló que sí existen retos pendientes, a la vez que advirtió que las empresas enfrentan procesos de ajuste normales por cambios en la demanda, la tecnología y sus modelos de negocio.
“El entorno internacional se ha vuelto más desafiante; la situación geopolítica, la fragmentación comercial y la aceleración tecnológica han elevado los estándares bajo los cuales los países compiten por inversión extranjera directa. Los ajustes que realizan algunas compañías responden principalmente a decisiones globales vinculadas a esas transformaciones tecnológicas y reorganizaciones operativas, y no a un deterioro estructural de las condiciones del país”, agregó López.
La inversión extranjera
En 2024, la inversión extranjera directa marcó un récord con $5.008 millones. El resto de años de esta administración también ha tenido mejores cifras en esta materia que los dos gobiernos anteriores (cifras anuales en millones de dólares según Banco Central de Costa Rica, salvo el 2025, que incluye solo los primeros nueve meses).
Ante esta situación, la respuesta empieza por acelerar la adaptación del talento humano a las nuevas necesidades productivas y tecnológicas que están redefiniendo el empleo a nivel mundial, pero también por fortalecer las condiciones que permiten que ese talento se inserte y permanezca en sectores de alto valor agregado.
“La mitigación efectiva exige una transición acelerada hacia una ‘economía del conocimiento de segunda generación’, centrada en el reentrenamiento masivo (upskilling y reskilling) del talento en áreas donde la tecnología aún no tiene sustitución, como el pensamiento estratégico, la arquitectura de IA y la gestión de semiconductores. Paralelamente, el Estado debe reducir las distorsiones que encarecen la operatividad local, como el costo eléctrico, impuestos y cargas sociales”, dijo Daniel Suchar, analista económico.
Miles de empleos perdidos
Desde finales de julio del año pasado, un puñado de empresas internacionales con presencia en nuestro país han anunciado la reducción de sus operaciones en el país, e incluso el cierre y traslado total de sus operaciones a otros lados.




































