Guatemala. Históricamente, la productividad en América Latina ha quedado significativamente rezagada frente a los estándares globales, con una contracción promedio anual de 0.3% en la última década (2015-2024) y un crecimiento de apenas 0.4% anual en los últimos 25 años. Sin un giro hacia la productividad, la desaceleración del crecimiento de la fuerza laboral probablemente se traducirá en un menor crecimiento del PIB, lo que convierte a las tecnologías digitales emergentes en una vía clave para impulsar este cambio.
En este contexto, la inteligencia artificial (IA) tiene el potencial de aumentar significativamente la productividad y, en última instancia, redefinir la forma en que las sociedades trabajan y compiten. El reciente estudio “Latin America in the Ingelligent Age: A new Path for Growth” de El Foro Económico Mundial y McKinsey & Company, evalúa el nivel de preparación y adopción de IA en la región y propone una hoja de ruta para posicionar estratégicamente a Latinoamérica en esta nueva era.
El potencial económico de la IA en América Latina
Estimaciones globales sugieren que la inteligencia artificial podría aportar entre 1.1 y 1.7 billones de dólares anuales a la economía de América Latina, con cerca del 60% de ese valor proveniente de la IA Analítica (equivalente a entre 0.6 y 1 billón de dólares anuales), mientras que la IA Generativa aportaría adicionalmente entre 0.5 y 0.7 billones. El valor económico de la IA radica en su capacidad de incrementar significativamente la productividad al automatizar tareas y potenciar la toma de decisiones, permitiendo a trabajadores y empresas enfocarse en actividades de mayor valor de una forma más eficiente.
En ese sentido, la IA tiene el potencial de aumentar la productividad global entre 0.5% y 3.4% cada año hasta el 2040; y en el caso de América Latina, este impulso podría situarse entre 1.9% y 2.3% anual al 2030, según las estimaciones del estudio. En la región, donde el crecimiento ha dependido históricamente más del trabajo que de la productividad, esto representa una oportunidad clave para acelerar su desarrollo económico, social, y compensar el agotamiento del dividendo demográfico.
10 acciones para impulsar la transformación
Impulsar la transformación en toda la región también resulta complejo debido a la diversidad en el tamaño, la cultura y los recursos de cada país, así como a los cambios en las prioridades nacionales a lo largo del tiempo y de los ciclos políticos. Esto resalta la importancia de construir consensos en torno a acciones claras y coherentes que trasciendan las administraciones, mantengan el foco estratégico, desarrollen capacidades y atraigan inversión.
Sin embargo, dado que los países y las empresas de América Latina avanzan a ritmos distintos en la adopción de la IA, el fortalecimiento de su competitividad debe concebirse como un procesos gradual y adaptado a cada contexto, orientado por una ambición común. Por esta razón, El Foro Económico Mundial y McKinsey & Company, resaltan 10 acciones clave en una hoja de ruta para impulsar la transformación en la región:
1.Crear estrategias enfocadas en resultados medibles en sectores clave: Las estrategias de IA bien definidas ayudan a asegurar que los recursos se orienten hacia iniciativas que generen cambios transformadores. Sin estrategias claras, los actores pueden perder el foco y destinar recursos a actividades que los distraigan y diluyan el verdadero valor de la IA.
2.Impulsar la IA de manera sostenible: A medida que la demanda de IA Generativa aumenta en toda la región, proveer la capacidad de cómputo necesaria implica el riesgo de presiones sobre recursos como energía, agua y el uso de suelo. Los avances emergentes en eficiencia de la IA, también pueden contribuir a reducir la huella energética de estos sistemas y respaldar un crecimiento de la infraestructura más sostenible e inclusivo.
3.Construir conectividad universal: Abordar las brechas persistentes de conectividad y acceso a dispositivos sigue siendo esencial para garantizar una participación equitativa en la economía de la IA en América Latina. El despliegue de sistemas de IA depende de redes inalámbricas fijas, de una aceleración del 5G y de infraestructuras robustas de fibra óptica, así como de soluciones de última milla que permitan llegar a zonas urbanas y rurales desatendidas.
4.Crear bases sólidas de datos y gobernanza: El funcionamiento efectivo de la IA requiere datos accesibles, de alta calidad e interoperables, bajo marcos claros de rendición de cuentas. América Latina podría ampliar el acceso a datos abiertos mediante la creación de portales nacionales estandarizados que alojen información segmentada por sector.
5.Adaptar e implementar tecnologías de IA según las necesidades locales: Un elemento clave para acelerar la competitividad es aplicar tecnologías de frontera al contexto regional. Las economías avanzadas fuera de la región dominan el desarrollo de modelos fundacionales, semiconductores y otras tecnologías de IA intensivas en recursos.
6.Desarrollar alfabetización en IA en los sistemas educativos y en el aprendizaje continuo: Para construir un pipeline de talento dinámico en América Latina, es fundamental fortalecer tanto los conocimientos básicos como los avanzados en IA. Planes de estudio que incorporen habilidades técnicas clave y capacidades de adaptación en todos los niveles educativos, permitirá preparar el talento emergente para el futuro laboral.
7.Establecer regímenes de ética y seguridad en IA: La confianza pública en IA depende de marcos claros de gobernanza. Los gobiernos de la región podrían co-diseñar regulaciones y marcos armonizados, apoyándose en instituciones regionales, alianzas público-privadas y la academia, para garantizar que las normas sean técnicamente sólidas y, al mismo tiempo, viables de implementar.
8.Movilizar fondos e incentivos de inversión en IA: Si las economías latinoamericanas incrementaran su nivel de inversión en IA en alrededor de cinco puntos porcentuales, se acercarían a una proporción más alineada con su participación en el PIB global. Este aumento de la inversión contribuiría a multiplicar las ganancias de productividad derivadas de la AI en la región. Asimismo, son clave las políticas específicas que fomenten la adopción de IA por parte de las pequeñas y medianas empresas.
9.Construir centros y ecosistemas de innovación en IA: La colaboración entre gobiernos, universidades y empresas acelera la innovación. De manera conjunta, pueden desarrollar centros tecnológicos especializados que integren capacidad de cómputo, laboratorios de investigación, formación e incubación de startups.
10.Fomentar la colaboración regional e intersectorial: Aunque la región no es homogénea, muchos países comparten idioma, cultura y valores, lo que facilita la colaboración y alianzas. Además, dado que los países se encuentran en distintas etapas de desarrollo de la IA, existe una oportunidad para compartir conocimiento y aprendizajes que amplifiquen el impacto y atraigan mayor interés financiero.
El mundo se encuentra en el umbral de la Era Inteligente y, para América Latina, la inteligencia artificial representa una oportunidad histórica para fortalecer su competitividad y reorientar el crecimiento hacia la productividad. Aunque la adopción de la IA avanza en distintos países y sectores, su impacto económico sigue siendo limitado y concentrado en usos individuales, más que en una transformación profunda de los negocios y las industrias.
De acuerdo con el Foro Económico Mundial y McKinsey & Company, capturar el valor de la IA requiere impulsar un enfoque integral que combine infraestructura, talento, gobernanza y colaboración regional, que cierre brechas persistentes de conectividad y que prepare a la fuerza laboral para competir en el escenario global de la IA. Aprovechar esta oportunidad exige visión y una ejecución decidida; con un compromiso sostenido, América Latina puede pasar de la ambición a la acción, y consolidarse como una referencia en la Era Inteligente, construyendo una región más competitiva y próspera.
Fuente. McKinsey & Company




































