Hábitat para la Humanidad mejora la condición de vivienda de 1.962.920 personas en América Latina y el Caribe

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Instituto de Gastroenterologa

Costa Rica. Una vivienda digna, segura y saludable es la primera línea de defensa de las familias en todo el mundo durante la pandemia del COVID-19. Por esta razón, Hábitat para la Humanidad continúa su trabajo ante la creciente necesidad de vivienda y durante el año fiscal del 2020, la organización logró que 1.962.920 personas en América Latina y el Caribe, tuvieran acceso a viviendas nuevas o mejoradas.

Específicamente en la región, las personas beneficiadas se encuentran en México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Haití, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Bolivia.

A nivel global, la ONG logró brindar un lugar seguro al cual llamar hogar a más de 5.9 millones de personas en total, mediante la construcción de casas nuevas, viviendas progresivas, rehabilitación y reparación de viviendas. Con esta nueva cifra, la organización alcanza el hito de 35 millones de personas servidas en total, desde su fundación en 1976.

Lo anterior se refleja en su reporte anual (año fiscal 2020). El documento destaca cómo la organización innovó para abordar la necesidad de vivienda digna y asequible globalmente ante las dificultades de la pandemia. Con muchas de las actividades habituales de la ONG afectadas por la propagación del COVID-19 en el transcurso del año fiscal (1 de julio de 2019 – 30 de junio de 2020), sus organizaciones nacionales ubicadas en más de 70 países y 1.100 comunidades en los Estados Unidos encontraron formas de adaptarse y seguir sirviendo a las familias más vulnerables.

“Si bien este año ha traído muchos desafíos y angustias a las comunidades a las que servimos en todo el mundo, estoy agradecido de que Hábitat haya tenido la oportunidad de servir a tantas familias cuando más lo necesitaban”, indica Jonathan T.M. Reckford, CEO de Hábitat para la Humanidad Internacional, quien además asegura que “me ha impresionado el ingenio y la flexibilidad de las organizaciones de Hábitat en todo el mundo, que se adaptaron rápidamente a la nueva normalidad y crearon nuevas estrategias para llevar a cabo nuestra misión. Vemos claramente que el futuro traerá más viento en contra, pero sé que las personas que hacen posible nuestra misión (donantes, colaboradores, voluntarios y las personas a las que servimos) están tan dedicadas como siempre a cumplir con nuestra visión de un mundo donde cada persona tenga un lugar digno para vivir”.

Nueva normalidad. Aunque la pandemia del COVID-19 redujo en gran medida las experiencias tradicionales de los voluntariados, Hábitat se benefició de las manos y los corazones de casi 1 millón de voluntarios antes de que comenzaran los cierres.

Además, en el año fiscal 2020, la organización registró ingresos por USD$287 millones, junto con un estimado de USD$2,3 mil millones en ingresos totales a través de la red federada de organizaciones Hábitat en los EE. UU. y alrededor del mundo. El gasto del programa de Hábitat para la Humanidad Internacional representó el 74 % de los gastos totales, incluida la distribución de USD$193 millones en efectivo y productos donados a las organizaciones Hábitat.

A su vez, continuó facilitando el acceso de millones de personas a mejores viviendas mediante su Centro Terwilliger de Innovación en Vivienda. Para abordar los impactos del COVID-19, el Centro desarrolló cerca de 40 actividades desde la emisión de pequeñas donaciones para innovadores relacionados con alojamiento, hasta la creación de prototipos para alojamientos temporales.

Por su parte, a través del trabajo en incidencia, otros 9,9 millones de personas pudieron mejorar sus condiciones de alojamiento como resultado de cambios en políticas en sus comunidades por todo el mundo.

Necesidad en aumento. Antes de la pandemia, más de 1.600 millones de personas en el mundo carecían de una vivienda digna. El impacto económico del COVID-19 ha elevado de manera sustancial el número de personas que luchan ante la imposibilidad de cubrir el costo de una vivienda y otras necesidades básicas (como alimento, agua, calefacción y atención médica). Por esta razón, Hábitat para la Humanidad continúa trabajando fuertemente en América Latina y el Caribe, con la intención de aliarse con más familias vulnerables.

“Estos son nuestros amigos, familia y vecinos, que ahora más que nunca, podrían usar la mano que les podemos ofrecer. Es posible que la pandemia nos haya separado físicamente, pero nunca hemos estado más unidos en nuestra labor de construir fuerza mediante la vivienda”, finaliza Reckford.

Fuente. Periódico Digital Centroamericano y del Caribe


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