Especialistas recomiendan realizarse exámenes médicos y evaluar el suelo pélvico ante escapes de orina involuntarios.
Romper tabúes y acceder a información confiable permite tomar decisiones informadas y mejorar la calidad de vida.
El inicio de año suele asociarse con nuevos comienzos y metas personales. Sin embargo, para muchas personas, y para quienes cuidan de ellas, el verdadero propósito debería ser uno que no siempre se nombra: el autocuidado físico y emocional como base del bienestar integral.
En este contexto, hablar abiertamente sobre la incontinencia urinaria es clave. Se trata de una condición frecuente en la adultez, pero que aún hoy está rodeada de silencios, vergüenza y desinformación. Lejos de ser una limitante inevitable, la incontinencia urinaria no debería condicionar la calidad de vida, la participación social ni el bienestar emocional de quienes la experimentan.
“Muchas personas normalizan los escapes de orina involuntarios y los asumen como parte del envejecimiento, cuando en realidad son una señal de que algo puede estar ocurriendo a nivel físico y emocional”, explica Evelyn Calero, especialista en trabajo social de TENA® Centroamérica. “Hablar del tema, informarse y buscar orientación profesional es una forma de autocuidado y de respeto hacia uno mismo”.
La especialista subraya la importancia de realizarse exámenes médicos y conocer el estado del suelo pélvico, especialmente cuando se han presentado escapes de orina. Detectar a tiempo posibles alteraciones permite tomar decisiones informadas, acceder a tratamientos adecuados y reducir el impacto emocional que suele acompañar a esta condición, como la ansiedad, el aislamiento o la pérdida de autoestima.
El autocuidado también implica atender la salud mental. El miedo a los accidentes, la inseguridad o la sensación de pérdida de control pueden afectar profundamente la forma en que una persona se relaciona con su entorno. “Cuando no se habla del tema, la carga emocional se vuelve más pesada. Validar lo que se siente y buscar apoyo es fundamental para el bienestar”, añade Calero.
Desde una mirada de bienestar integral, Priscilla Vargas, coordinadora de marca TENA® Centroamérica, destaca que este inicio de año es una oportunidad para replantear los propósitos tradicionales. “Cuidarse también es propósito cuando entendemos que el bienestar no se limita a lo físico. Incluir la salud emocional, informarse sobre el propio cuerpo y romper tabúes es especialmente relevante en la adultez mayor y entre quienes cuidan”.
En el caso de los cuidadores, este enfoque cobra aún más relevancia. El desgaste físico y emocional prolongado puede afectar su propia salud y la calidad del cuidado que brindan. Reconocer límites, pedir ayuda y priorizar espacios de autocuidado no es egoísmo, sino una condición necesaria para acompañar mejor.
En este arranque de año, el llamado es a sumar un propósito que no caduca con el tiempo: cuidarse, informarse y hablar sin miedo de temas como la incontinencia urinaria. Porque el bienestar no tiene edad, y porque vivir plenamente también implica escuchar al cuerpo y atender la salud emocional. Para más información, visite www.tenacentroamerica.com.
Fuente. TENA




































