Proteger nuestra salud mental con elecciones de nutrición y estilo de vida

La salud mental es un área de la salud subestimada a nivel mundial y los números están en rápido aumento. En Asia, las complicaciones derivadas de una mala salud mental son el segundo factor preponderante en los años perdidos por discapacidad. Un porcentaje cada vez mayor de la población adulta de la región padece enfermedades mentales diagnosticables.

Son muchos los factores que contribuyen al aumento de la mala salud mental. Se trata de un espectro complejo de afecciones que incluyen desde ansiedad leve hasta enfermedad debilitante. Si bien todavía queda mucho por entender sobre las causas subyacentes de algunas de las formas más debilitantes de las enfermedades de salud mental, los factores circunstanciales sin dudas juegan un papel importante. Por ejemplo, la pandemia de COVID-19 desató una crisis mundial de salud mental, profundizando el estrés a corto y largo plazo y afectando la salud mental de muchas personas.

La promoción y la prevención son dos alternativas para tratar los cuadros de salud mental. Existen cada vez más pruebas de que los esfuerzos de promoción y prevención para mejorar el bienestar mental, reducir los riesgos de cuadros de salud mental y crear un entorno de contención pueden ser efectivos a largo plazo.

Además, cada uno de nosotros puede fortalecer su conocimiento y habilidades individuales para comprender y cuidar la propia salud mental. Si bien los cuadros de salud mental se pueden tratar combinando terapia y medicamentos, los estudios demuestran que una nutrición equilibrada, actividad física regular y un mayor apoyo social pueden ofrecer soluciones significativas.

Vínculo entre la nutrición y la salud mental

Lo que comemos no solo alimenta nuestras células cerebrales, sino que nos da placer en la vida y puede ayudarnos a mantener un estado de ánimo estable.

Los científicos nutricionales descubrieron que los alimentos que comemos pueden tener efectos mucho más complejos en nuestro estado de ánimo y temperamento. Por ejemplo, un estudio reveló que, si bien la depresión suele denominarse como un trastorno estrictamente basado en factores bioquímicos o de fuerte arraigo emocional, la nutrición puede jugar un papel importante en la aparición, severidad y duración de la depresión.

Aquí es donde puede ayudar una dieta antiinflamatoria con muchas frutas y verduras de diferentes colores, pescado y cereales integrales ricos en grasas saludables y fitonutrientes. Según un estudio publicado en el Journal of Nutrition, una dieta saludable con propiedades antiinflamatorias puede ayudar a prevenir los síntomas depresivos, especialmente entre fumadores, hombres o personas sedentarias.

Asimismo, existe un vínculo entre la dieta mediterránea y un menor riesgo de depresión. Esta dieta incluye un alto consumo de frutas, verduras, frutos secos y legumbres, apoyado por un consumo modesto de pollo, huevos y lácteos, y la ingesta ocasional de carne roja.

Los problemas intestinales también pueden afectar el estado de ánimo. Aumentar las bacterias beneficiosas en el intestino a través de probióticos, prebióticos o cambios en la dieta puede mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad. Las investigaciones demuestran que el cerebro no solo es “consciente” de nuestros microbios intestinales, sino que estas bacterias pueden afectar nuestra percepción del mundo y alterar nuestro comportamiento.

Otras formas de mejorar el bienestar mental

La actividad física puede tener un impacto positivo en la salud mental. Según la Clínica Mayo, la actividad física libera químicos que producen bienestar en el cerebro y, combinados con un aumento de la temperatura corporal, pueden calmar el cuerpo y la mente. Los beneficios psicofísicos de la actividad física también pueden ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo. Además, la actividad física puede ayudar a prevenir recaer en ansiedad y depresión después de mejorar.

La interacción social es un ingrediente importante para la felicidad y el bienestar. La evidencia demuestra que existe una relación entre lazos sociales fuertes y una vida más larga, además de protegernos contra la depresión a cualquier edad. Se dice que el apoyo constante de los padres brinda protección contra la depresión a niños y adolescentes, mientras que el apoyo conyugal hace lo propio en adultos y adultos mayores.

Mantener una actitud abierta y hablar sobre enfermedades mentales comunes como la depresión y la ansiedad puede ayudar. Compartir conocimiento y experiencias, hablar con alguien que padece estas enfermedades o participar en actividades de promoción y concientización puede aliviar el estigma y la discriminación en la sociedad.

A nivel individual, podemos tomar medidas positivas para proteger nuestro bienestar mental y ayudar a las personas que forman parte de nuestro círculo de influencia. Entre ellas, podemos mencionar adoptar mejores hábitos de nutrición o estilo de vida que eventualmente mejoren el estado de ánimo. A nivel colectivo, el poder de un sistema de contención social tiene el potencial de transformar la salud y el bienestar de comunidades enteras y, a su vez, generar todo tipo de beneficios. Contar con comunidades más saludables significa tener menos problemas de salud, una fuerza laboral más productiva y mayores ahorros en los costos de atención médica.

Fuente. Dr. Kent Bradley, M.D., MBA, MPH, Director de Salud y Nutrición

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