Día Mundial de la Lucha Contra el VIH, una oportunidad para marcar la diferencia en la atención, acompañamiento y calidad de vida de las personas VIH positivo

De acuerdo con el Ministerio de Salud, alrededor de 26 mil personas viven con VIH en Panamá. Sin embargo, se espera que esta cifra aumente debido al retraso en los diagnósticos que se presentó durante los picos locales de la pandemia de COVID-19, cuando se establecieron restricciones a la movilidad y los centros clínicos vieron su capacidad al límite. Solo del 2019 al 2020, los diagnósticos en el país disminuyeron en un 72%, demostrando el efecto del contexto sanitario sobre el manejo nacional del VIH.

En Panamá, la población más impactada son los hombres con un 75% de diagnósticos positivos, frente al 25% en mujeres; así como la población entre los 20 y los 39 años, que representó el 72% de los nuevos casos reportados en el año 2019, según datos de la Caja del Seguro Social. Frente a este desafiante panorama, Gilead y Stein resaltan que “el Día Mundial de la Lucha contra el VIH es una oportunidad para derribar las barreras que existen en la atención a las personas que viven con esta condición de salud, así como para adelantar esfuerzos que les brinden una mejor calidad de vida. Esto es posible cuando el trabajo en equipo es constante y enfocado en un acompañamiento humano que potencializa el valor de opciones terapéuticas innovadoras” tal como lo indicó el doctor Manuel Cardozo, director médico para Latinoamérica de Stein Cares.

Si bien se ha avanzado significativamente en el camino, como lo ha reportado Naciones Unidas, logrando salvar unas 16.2 millones de vidas en el mundo desde el 2001, gracias a tratamientos asequibles y de calidad para el VIH, aún hay oportunidades para transformar la realidad de la epidemia que, según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, ha afectado a alrededor de 84.2 millones de personas desde su aparición en los 80s. Uno de los esfuerzos guiados por este objetivo es la estrategia 95-95-95 propuesta por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/Sida (ONUSIDA), la cual busca que para el año 2030, el 95% de las personas que vive con VIH esté diagnosticado; que el 95% de ellas reciba tratamiento antirretroviral; y que el 95% de ellas logre reducir la carga viral. 

La guía de trabajo va más allá

Con el pasar de los años y los avances en la atención y comprensión de las personas que viven con VIH se ha dimensionado la importancia de ofrecer calidad de vida, más que solo el tratamiento de la condición. Es decir, brindar un acompañamiento humano que asegure la efectividad de la terapia y fomente la participación activa de las personas en su entorno social, derribando el estigma de vivir con VIH y promoviendo un desarrollo y bienestar integrales. Es por lo que ahora también se trabaja en un 95% adicional, que busca que ese porcentaje de las personas con VIH tengan calidad de vida, ampliando la estrategia a 95-95-95-95 (diagnóstico, tratamiento, supresión viral y calidad de vida).

Gilead y Stein están comprometidos con este enfoque; por eso, adelantan esfuerzos apoyados en la innovación, que posicionan en el centro a las personas VIH positivo y a las poblaciones más vulnerables frente a esta condición de salud en Panamá.  Según el doctor Carlos Falistocco, Director Médico de Asuntos Médicos y Salud Pública de Gilead, “mejorar la calidad de vida de las personas que viven con VIH es una tarea que requiere entender todas las dimensiones de su realidad. Desde hace 35 años, Gilead trabaja activamente en pro de hacerle frente a la discriminación por el VIH, el cual afecta el bienestar emocional y la salud mental de los pacientes. Junto con Stein hemos ayudado a transformar la enfermedad a través de medicamentos innovadores siempre comprometidos a colaborar con diversos actores para ampliar el acceso a las pruebas y el tratamiento, mejorar la educación de todas las personas afectadas, y combatir el estigma y la discriminación al incentivar que cada persona genere un cambio positivo en sus familias y comunidades”, aseguran ambas compañías sobre su gestión local, que también incluye la construcción de alianzas a largo plazo con actores clave del sistema de salud para ampliar el acceso de diagnósticos y terapias de manera oportuna, con el objetivo de poner fin de la epidemia global para el año 2030.

La invitación a todos los involucrados en la gestión del VIH es a transformar la visión al respecto, pasando de un mero diagnóstico médico a una oportunidad para acompañar a una población con el potencial de ser tan saludable, activa y productiva como se lo proponga. Garantizar una vida plena a las personas que viven con VIH es compromiso de todo el sistema sanitario y es posible gracias a los avances de las últimas dos décadas.

Fuente. Gilead y Stein

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