Ocho beneficios de implementar Programas de Optimización de Uso de Antimicrobianos en los sistemas hospitalarios de países emergentes

Durante casi 100 años, los antibióticos (antimicrobianos) han contribuido a mejorar la salud global1 e inclusive, se les ha considerado como uno de los logros médicos más significativos del siglo XX2, en la lucha contra enfermedades infecciosas y por su aporte a la supervivencia del ser humano. Sin embargo, en las últimas décadas, se ha dado un crecimiento acelerado de la resistencia a los antibióticos (RAM) y, por ello, se han creado Programas de Optimización de Uso de Antimicrobianos (PROA) que ayudan a controlar adecuadamente dicha resistencia en pacientes hospitalizados, así como el correcto suministro de antibióticos, y promueven una atención médica tanto equitativa como de calidad.

La RAM es considerada una de las mayores amenazas para la seguridad sanitaria y alimentaria mundial, así como para el desarrollo de los países. Implementar un Programa de Optimización de Uso de Antimicrobianos constituye una herramienta de respuesta importante para los sistemas de salud ante esta problemática, ya que mejoran la utilización de los antibióticos, evitan gastos innecesarios en hospitalizaciones y atención sanitaria, así como disminuyen la aparición de bacterias resistentes y su diseminación. (Ver recuadro: “Impacto de la RAM”).

“La RAM es silenciosa, pero debe abordarse con urgencia. Si continúa en aumento, las infecciones menores podrían poner en peligro nuestras vidas, las infecciones graves podrían volverse imposibles de tratar y ciertos procedimientos médicos rutinarios podrían ser demasiado riesgosos. Por eso, en Pfizer continuamos investigando y desarrollando antiinfecciosos u otras soluciones innovadoras, ya sea desde nuestros propios esfuerzos como en conjunto con aliados del sector, para seguir cumpliendo nuestro compromiso con los pacientes que padecen enfermedades infecciosas”, comentó Bradley Silcox, gerente general de Pfizer Centroamérica y Caribe (CAC).

Actualmente, diversos países cuentan con planes nacionales contra la RAM, en los que los PROA ocupan una posición importante, ya que como parte de sus beneficios también incentivan la modificación del comportamiento relacionado con las recetas y entregas de antibióticos, prolongan la vida útil de los antimicrobianos existentes, mejoran la calidad de la asistencia médica, así como de los resultados clínicos de los pacientes y evitan muertes.

Dos ventajas adicionales de los PROA son que limitan los efectos en la economía de los países, a raíz de la RAM, y fortalecen los conocimientos de los profesionales de salud en relación con prácticas adecuadas para el correcto uso de antibióticos. “Es necesario que mercados emergentes los sigan poniendo en ejecución para revertir la resistencia de los microorganismos ante los antibióticos y lograr un tratamiento eficaz de las enfermedades infecciosas para futuras generaciones”, acotó la Dra. MoniqueBaudrit, gerente médico senior de Pfizer CAC.

Factores que generan la RAM

Los microorganismos (bacterias, virus, hongos y parásitos) son los que se vuelven resistentes; es decir, la RAM es un fenómeno natural. Sin embargo, el uso indebido y el abuso de los antimicrobianos en el ser humano, así como en animales están acelerando la pérdida de eficacia de estos fármacos.

Otros factores que influyen son la manipulación inadecuada de alimentos, el control deficiente de infecciones, la transferencia de bacterias resistentes de animales a humanos y cuando existen condiciones sanitarias no apropiadas, incluyendo contaminación de fuentes de agua.

Cabe destacar que las infecciones por neumonía, septicemia y tuberculosis, entre otras, cada vez son más difíciles de tratar, aumentando costos médicos, hospitalizaciones y la mortalidad.

“En Pfizer reconocemos que ningún actor de la industria o sector, por sí solo, puede resolver la crisis de la resistencia antimicrobiana. Por eso, como empresa mundial líder en antiinfecciosos buscamos reducir la propagación de la RAM mediante un enfoque colaborativo y multifacético en investigación y desarrollo, así como en la gestión de cambios en políticas e implementación de los PROA”, resaltó Bradley Silcox.

Una iniciativa dirigida a la educación del paciente

Como parte de los esfuerzos de Pfizer en concientización acerca de la importancia de la lucha contra la RAM, recientemente se llevó a cabo el primer encuentro de resistencia antimicrobiana con asociaciones de Centroamérica y Caribe titulado “Un enfoque dirigido al paciente”.

Durante esta actividad se dieron a conocer las generalidades de esta problemática mundial, así como las posibles causas de la RAM en los diversos países y que ponen en riesgo la salud de la población, incluyendo las personas con algún padecimiento. Adicionalmente, las representantes de las asociaciones de pacientes participantes aprendieron a priorizar aspectos de trabajo y a desarrollar estrategias, con acciones específicas en factores determinantes de resolver en relación con la RAM (incluyendo al sector agropecuario), así como buenas prácticas en antiinfecciosos y en políticas de salud.

Finalmente, se establecieron algunos acuerdos de consenso de RAM, como es el caso de educación, protocolos de uso antibióticos de acatamiento obligatorio, certificaciones de uso adecuado de antimicrobianos a personal de salud de primer nivel y un manejo riguroso de estos medicamentos tal cual es el de los psicotrópicos, entre otros.

En la actividad participaron 20 asociaciones de pacientes de seis países de la región (Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Guatemala, Honduras y El Salvador), correspondientes a áreas como Alzheimer, enfermedades raras, oncología e inflamación, entre otras.

¿Cómo puede apoyar la población al sector salud en la lucha contra la RAM?

Existen diversas acciones que la población en general puede poner en práctica para apoyar en la lucha contra la resistencia antimicrobiana. Por ejemplo, destacan el ingerir antibióticos solo cuando se los prescriba el médico y seguir las instrucciones de la receta, al pie de la letra. Además, evitar el uso de antibióticos que le fueron recetados a un tercero y lavarse frecuentemente las manos para prevenir infecciones.

“Se recomienda limitar el contacto con personas enfermas, evitar el uso de antimicrobianos en cultivos agrícolas y una de las medidas más importantes es vacunarse contra enfermedades infecciones como el neumococo y la influenza, entre otros, así como mantener el esquema de vacunación de los niños al día”, detalló la doctora Baudrit. 

A nivel de profesionales de salud, las recomendaciones incluyen prescribir antibióticos solo cuando sean estrictamente necesarios y notificar de enfermedades infecciosas resistentes a los antibióticos a los equipos respectivos de vigilancia de cada país. Además, educar a los pacientes acerca del correcto uso de antibióticos y los efectos de una resistencia antimicrobiana e informarlos sobre las prácticas a utilizar para prevenir infecciones como lo son la vacunación, el lavado de manos y cubrirse la boca y nariz al estornudar.

Fuente. Pfizer

Renace

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