Diabetes y salud mental, Cuidado con las emociones

Padecer de diabetes implica grandes cambios en la vida del paciente y en general, del grupo familiar. Las emociones pueden ser diversas, desde la negación hasta la depresión y el estrés.

La diabetes es un enemigo silencioso cuyos síntomas suelen aparecer de manera gradual y en algunos casos no son evidentes, por lo que es necesario hacer chequeos periódicos ya que es frecuente el diagnóstico tardío, cuando se manifiestan síntomas graves de complicaciones crónicas.

La diabetes por su naturaleza no se cura, pero puede controlarse. Con el tratamiento adecuado, lo que se busca en el paciente es mantener los niveles de glucosa en la sangre dentro de los valores establecidos como normales, con el objetivo de prevenir complicaciones y favorecer una mejor calidad de vida.

Una vez detectada, el médico a cargo se enfoca inmediatamente en las intervenciones para comenzar el tratamiento: selección del medicamento, modificaciones en la dieta, prescripción de actividad física, monitoreo constante de los niveles de glucosa y un plan educacional para explicar al paciente su condición. Para la persona, esto se convertirá en una nueva adaptación que en muchas ocasiones será difícil de asimilar pues supone un cambio radical en el estilo de vida. 

Actualmente, la tendencia terapéutica es centrar al paciente como protagonista de su tratamiento, dándole un papel más activo. Quienes están a cargo de atender al paciente, muy pocas veces se detienen a pensar en su salud mental, en el acompañamiento que necesita para sobrellevar mejor la noticia, a que deben aprender a tomar las decisiones que involucra su tratamiento y lograr llevar una vida plena con esta enfermedad. Por eso, la intervención de un terapeuta en psicología es vital para el éxito del tratamiento.

La salud mental es importante en el manejo de la diabetes

De acuerdo a la Federación Internacional para la Diabetes, se prevé que para el año 2030 la población con esta enfermedad ascenderá a 578 millones. En Guatemala, la diabetes es la cuarta causa de muerte; la tercera causa de discapacidad y la octava causa de muerte prematura. Adicionalmente, 1 de cada 5 personas con diabetes son mayores de 65 años y son más propensas a desarrollar infecciones, por lo que deben mantener los niveles de glucosa muy cerca de lo normal para disminuir cualquier riesgo o complicación. 

En el caso de pacientes con diabetes se debe prestar más atención a las emociones, pues la salud mental afecta muchos aspectos de la vida diaria, como la forma de pensar y sentir, el manejo del estrés, la forma de relacionarse con otras personas y la toma de decisiones.

Los pensamientos, los sentimientos, las creencias y las actitudes pueden manifestarse en el cuerpo, y las emociones no tratadas en torno a la diabetes pueden hacer que empeore el cuadro o que la persona no pueda encaminarse al tratamiento que le corresponde. Por lo general, las emociones más comunes que se experimentan al momento del diagnóstico de la enfermedad son: sorpresa, frustración y miedo.

Es importante resaltar que el estrés afecta negativamente los niveles de glucosa y esto es algo que no se puede eliminar, pero sí se puede controlar. El estrés interfiere en la regulación de los niveles de azúcar en la sangre y cuando la persona está expuesta a estrés físico y/o emocional, es probable que su azúcar se encuentre por encima de lo normal. Esto empeora si la persona cosume bebidas alcohólicas, si no lleva una dieta balanceada o si no hace ejercicio. Por ello, el plan educacional es fundamental, pues a medida que conozca y entienda su condición, podrá llevar un mejor control de la enfermedad, tanto física como emocionalmente.

En el tratamiento de la diabetes todo implica tomar una decisión y todo cuenta: lo que se come, cuánto y cómo se ejercita, si el paciente toma los medicamentos, los niveles de glucosa en las pruebas de glucometría; por eso, es importante que haga los cambios que sean necesarios para llevar de mejor manera su condición. Por fortuna, existen actividades ocupacionales y relajantes para revertir los sentimientos negativos hacia la enfermedad, como pintar, escribir, hacer ejercicio, meditar, hacer ejercicios de respiración, escribir un diario emocional, por mencionar algunas.

Apoyo familiar

A través de la red familiar y de los amigos es posible encontrar apoyo emocional.  La influencia de estas relaciones es muy grande y el comportamiento de los familiares puede favorecer la adherencia al tratamiento o interferir en su cumplimiento.

Una diabetes no controlada puede llevar a ceguera, daño en los riñones, nervios y vasos sanguíneos e incluso, amputación de extremidades inferiores. Si la familia refuerza positivamente las conductas adecuadas del paciente con respecto a su tratamiento, se obtendrá apoyo positivo sobre la salud, pero cuando el apoyo social potencia comportamientos inadaptados de salud, el efecto será una influencia negativa.

Es normal que la persona que padece de diabetes o alguna otra enfermedad se vea afectada en algún momento por sus emociones y que sienta que estas la dominan por completo, que se sienta enfadada o deprimida, por lo que es muy importante contar siempre con un acompañamiento psicológico profesional que le ayude a controlar la situación.  Conforme la persona se vaya adaptando a su nueva condición, empezará a experimentar emociones positivas, a sentirse segura de sí misma, aliviada, apoyada por los demás y feliz.

Fuente. NIPRO

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