Autocuidado toma fuerza como política de salud pública

Si bien los medicamentos y tratamientos innovadores son vitales para una sociedad sana, el autocuidado se vislumbra cada vez más como una práctica indispensable de la población, para garantizar el bienestar general y una inversión de los recursos más enfocada en enfermedades crónicas en los sistemas de salud.

La Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma) es consciente de que una población más informada en materia de salud y que recurra al uso responsable y consciente de medicamentos de venta libre, resulta de gran ayuda para concentrar los recursos en la atención de padecimientos crónicos o en emergencias sanitarias como la ocasionada por la Covid-19.

Incluso, por cada $1 gastado en medicamentos de venta libre se genera una economía de $7 en los sistemas de salud pública de América Latina, donde se tratan anualmente más de 96 millones de casos de afecciones no graves como resfriado común, diarrea, candidiasis vaginal o dolor lumbar, y solo por consultas innecesarias se gastan más de $ 2.700 millones.  Así lo demuestran estudios realizados por la Asociación Latinoamericana para el Autocuidado Responsable (ILAR).

“Según la Organización Mundial de la Salud, el autocuidado se refiere a una actitud activa y responsable hacia la calidad de vida.  Y si pensamos que una población con una mejor calidad de vida tiene innumerables impactos sociales, políticos y económicos en un país, el autocuidado debe ser parte de cualquier política de salud pública”, resaltó Victoria Brenes, Directora Ejecutiva de Fedefarma.

Fedefarma recuerda que el autocuidado se basa en siete pilares o acciones básicas: estar bien informado sobre la salud, ser consciente de las propias condiciones físicas y mentales, practicar actividades físicas, tener una dieta saludable, evitar actitudes de riesgos para la salud (como fumar o abusar del alcohol), tener buenos hábitos de higiene, y hacer uso consciente y responsable de los productos de salud.

“Tal vez la mayor lección que sacaremos de esta pandemia es que, si cada uno emprende pequeñas acciones responsables con su salud podemos hacer la diferencia como sociedad. Cada buena práctica genera un reflejo y se multiplica; de igual manera el autocuidado aporta numerosos beneficios, como un mayor acceso a tratamientos eficaces, descongestión de los servicios de salud, el aumento de la productividad de la población y mayor autonomía de los pacientes”, añadió Victoria Brenes, Directora Ejecutiva de Fedefarma.

Automedicación vs autoprescripción

Fedefarma destaca que uno de los pilares del autocuidado es el uso consciente y responsable de los productos de salud, que incluye el empleo de medicamentos que no requieren receta médica.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existe una gran diferencia entre la automedicación responsable y la autoprescripción. En el primer caso, el paciente usa medicamentos sin receta médica para el tratamiento de condiciones no graves; mientras que el segundo implica la acción incorrecta de adquirir y utilizar medicamentos que solamente pueden ser prescritos por un médico.

 “Con el autocuidado, el paciente, además de poder contar con la orientación de un farmacéutico u otro profesional de la salud, está utilizando medicamentos que no requieren receta médica debido a su efectividad y seguridad comprobada”, explicó la Directora Ejecutiva de Fedefarma.

A lo largo de los años, después de que un medicamento ha sido utilizado a gran escala por una multitud de pacientes y de haberse recopilado suficiente información sobre la seguridad de su uso, la autoridad sanitaria de un país puede clasificarle como de venta libre. Por esta razón es que resultan tan prácticos y seguros para la población.

Fuente. FEDEFARMA

Renace

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