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¿Debe preocupar la dependencia de Guatemala de las remesas, calculadas en 18.4% del PIB para 2022?

Guatemala. Desde hace muchos años, pero especialmente durante la pandemia y ahora ante una espiral inflacionaria, la recepción de divisas enviadas por los connacionales que viven y trabajan en el extranjero, ya son un amortiguador para las familias que han visto afectados sus ingresos.

Para el 2022, se calcula que el ingreso de estos recursos aumentará su integración a la economía nacional hasta en el 18.4% del producto interno bruto, casi el doble del 9.9% registrado en el 2010.

Estas transferencias monetarias contribuyen a mejorar el ingreso disponible que se destina al consumo o el ahorro, lo que se traduce en crecimiento económico para el país, declaró Víctor Flores, director del Departamento de Estadísticas Macroeconómicas del Banco de Guatemala (Banguat) durante el XVII Congreso de Remesas, Microfinanzas e Inclusión Financiera (Coremif) que organizó la Escuela Bancaria de Guatemala (EBG).

El funcionario aclaró que, si bien estos ingresos provienen del exterior o sea de una economía externa, las remesas se integran al PIB de Guatemala, aunque no de una forma directa, en el estricto sentido de que es un dinero que se generó en la economía de los Estados Unidos (así que forma parte del PIB de esa economía, vía salarios) y que después el migrante guatemalteco despacha a sus familiares.

Al ingresar a la economía nacional, esos fondos les sirven a las familias como un medio de pago que estimula la interacción del mercado de bienes y servicios, aparte de mejorar las condiciones productivas de las empresas.

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Por otro lado, Guatemala se convierte en un receptor de ingresos externos, que, junto con las divisas originadas por las exportaciones, influyen en la posición de la cuenta corriente del país. Es decir, en las que ingresan y las que salen, lo que influye de manera positiva porque implica mayores recursos para el sistema financiero y el mercado cambiario.

Tendencias

Flores presentó el comportamiento de las remesas familiares en los últimos once años, indicando que los US$15 mil 295 millones recibidos en el 2021 equivalen a 3.5 veces respecto a lo que ingresó en el 2011 (US$4 mil 378 millones).

Explicó que, en términos del PIB en 2011, representaba 9.2%, mientras que en 2021 la relación fue de 17.8% y para 2022, la proyección de la banca central es de US$16 mil 978 millones, un 18.4% del PIB.

El director precisó que “si esto lo vemos en tasas de crecimiento, entre 2015 y 2019 este fue de 13% como promedio; en el 2020, por los efectos de la pandemia hubo una desaceleración, pero en 2021, las remesas se recuperaron de manera importante: a marzo, con una tasa acumulada del 30%; en mayo y junio, 40%; y en todo el ejercicio 2021 cerró con un incremento de 34.9%. En enero y febrero de este año, se registra un aumento promedio de 31%.

Al 10 de marzo pasado, el reporte indica que Guatemala había recibido US$2 mil 921 millones con un crecimiento del 30.7%, aunque la proyección de cierre es para una estabilización del 9 al 12%.

Nuevos históricos

Ricardo Rodríguez, consultor de la firma Central American Business Intelligence (Ca-Bi), coincidió en el Coremif que hay un marcaje de nuevos récords de ingreso de remesas y que con la pandemia, se empezaron a observar rangospor encima de US$1 mil millones mensuales, mientras que en los casos de El Salvador y Honduras, no se superaron los US$600 millones cada mes.

Incluso, en Guatemala se recibieron en diciembre del 2021, US$1 mil 400 millones en un mes, lo que es un crecimiento sostenido. “En los tres países hay un salto muy fuerte en 2020 y 2021, que ha reflejado la trascendencia de tales recursos para estos países”, remarcó.

Recordó que, en las mediciones, para El Salvador estas transferencias representan el 23% del PIB y para Honduras, el 24%, que son cifras muy altas.  El promedio regional de Latinoamérica es 2.4% del PIB, enfatizó Rodríguez, por lo que estos flujos de dinero representan una realidad diferente para el Triángulo Norte de Centroamérica, que para el resto de la región.

Rodríguez citó como ejemplo, que si al PIB de Guatemala de 2020 (que fue de US$83 mil millones) se le suman los US$11 mil 340 millones recibidos por este concepto, se hablaría de un ingreso nacional bruto cercano a US$95 mil millones.

Según Sonia Pellecer, coordinadora de Remesas de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Guatemala es un país que depende de las transferencias que se envían desde el exterior y se está acostumbrando a esa dependencia, “pero ya hay que pensar ¿qué pasaría si cambia el contexto?”.

Pero el analista de Ca-Bi, explicó que en la actualidad hay una demanda laboral por cubrir en Estados Unidos, lo cual continúa representando oportunidades de empleo para los migrantes.

Fuente: Prensa Libre.

Renace - CMI

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