miércoles, septiembre 18

Casa Bellucci en el barrio La Leona abre sus puertas al turismo cultural en Tegucigalpa

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Honduras. Décadas atrás, allí funcionó el Bar Casin, famoso por sus sabrosas paellas, chicas “de la vida alegre” y la visita de altos funcionarios del ayer.

La Casa Bellucci, ubicada en el barrio La Leona de Tegucigalpa, ha puesto el casco histórico de la capital hondureña en el “ojo” de los turistas internacionales, al figurar entre los alojamientos exclusivos, que ofrece la plataforma estadounidense Airbnb, especializada en la oferta de estancias en más de 81,000 ciudades de todo el mundo.

La sonrisa de chicas de la “vida alegre” en brazos de expresidentes y jerarcas militares, la muerte de un periodista en pleno golpe de Estado y el sabor exquisito de las mejores paellas de Tegucigalpa son algunas de las historias “escritas” en las paredes de esta casona que data de los años 20.

Si bien, en la plataforma Airbnb hay diversos inmuebles de distintas ciudades de Honduras, esta mansión construida por el arquitecto italiano, Alberto Bellucci, es un ejemplo de cómo un inmueble tan antiguo y de valor patrimonial, de estar en el abandono puede llegar a convertirse en un atractivo turístico gracias a la inversión privada.

LA VIDA ALEGRE DE LA ÉLITE

En los años 60, en la Casa Bellucci funcionó el Bar Casin. Políticos, presidentes, militares, empresarios, entre otros hombres de la “crema y nata” de la alta sociedad gozaron de las “delicias” que les ofrecía este negocio del ciudadano español, José Sánchez Calvo.

El olor a exquisitas paellas, la música alegre y el ir y venir de caballeros de finas vestiduras, del brazo de guapas jóvenes “catrachas” y extranjeras, eran parte del ambiente de este rincón bohemio exclusivo para las élites, clausurado a finales de la década de 1980.

Allí “se concentraban los tigres de la política, la economía, la banca, y dos o tres periodistas dignos de confianza”, comenta un capitalino, en una publicación sobre el Bar Casin, en el ejemplar grupo de Facebook, de contenido cultural e histórico, “Regresemos a Tegus 60s”, con más de 28,000 miembros.

¿En realidad frecuentaban el lugar presidentes de la República o solo era un rumor? Uno de los participantes de “Regresemos a Tegus 60s” relata que “…nos encontramos con una escolta que proveía seguridad al presidente de la República y un grupo de íntimos amigos…”.

Agrega que “el señor Casin fue un gran cocinero antes de ser traficante del sexo. En la primera noche que llegamos donde Casin, conocí a presidentes de Honduras de visita en la famosa casa, viendo las bellezas que el señor Casin importaba de Costa Rica y otros países del mundo”.

LA DISEÑÓ PARA MEJOR AMIGO

Con una sonrisa, el administrador de la Casa Bellucci, Jorge Valladares, dice que, según cuentan capitalinos del ayer, en el Bar Casin se ofrecían ricas paellas, pero también algo “pa´ellos”.

Al cruzar el portón del inmueble, se observan de inmediato los amplios jardines y las gradas serpenteadas que conducen a la cima del terreno, donde se ubica la blanca vivienda de dos niveles, construida con piedra de canteras capitalinas.

Mientras ofrece a LA TRIBUNA un recorrido por la mansión, Valladares explica que la casona se ubica a la par del Castillo Bellucci, hoy en ruinas, pero con miras a ser restaurado.

La Casa Bellucci fue edificada por el italiano, “destinada a ser la residencia de su mejor amigo, un italiano de apellido Brichetti, sin embargo, él fallece, esto sucede alrededor de 1924 y 1930”.

La casa posee pisos de mosaicos relucientes de la fábrica Bellucci, lámparas colgantes y pasamanos de hierro forjado con incrustaciones de madera. Tiene cuatro habitaciones, dos salas, dos cocinas y una terraza que ofrece una vista espectacular de Tegucigalpa.

El entrevistado agrega que al fallecer su mejor amigo, Bellucci “delega la administración de la vivienda a un español emigrante, famoso en Tegucigalpa, de apellido Casin, y funda en este lugar su residencia, pero a la vez empieza a preparar las mejores paellas de Tegucigalpa y tuvo esa fama desde los años cuarenta a los sesentas”.

“Ya en los sesentas, el señor Casin lo convierte en un bar, se vuelve más bucólico y digamos de la vida alegre”, relata Valladares con una sonrisa.

ESTANCIA PARA TURISTAS

Valladares cuenta que luego de que se clausurara el Bar Casin, a principios de la década de los ochentas, la casa quedó en abandono, “hasta que un colega y amigo, junto con una persona del extranjero con quien contrae matrimonio, adquieren la vivienda y empiezan una restauración respetando todos los perfiles originales de la casa”.

El principal reto al restaurar la casa, según Valladares, fue precisamente recuperar la vista de los distintos tipos de piedra que Bellucci usó en la construcción del inmueble, pues las paredes habían sido repelladas por dueños posteriores. Las piedras utilizadas provenían de distintas vetas Tegucigalpenses, lo cual se aprecia en sus variados colores, sello distintivo de Bellucci, afirma Valladares.

“Ahora, en la propiedad se puede apreciar esa variedad de materiales tan ricos, la forma de construcción, que no es convencional, sino con técnicas italianas, como las columnas, el diseño interior de la residencia evoca aquella época de esplendor de una Tegucigalpa que pasaba de un estilo arquitectónico colonial, donde lo que había eran horcones, corredores y teja, a una Tegucigalpa abierta a la influencia europea”.

Actualmente, la vivienda es promocionada en la plataforma Airbnb, como alojamiento “para que la gente haga turismo cultural y la respuesta en redes sociales ha sido contundente, gente de diferentes lugares del país y de fuera del país, para venir a una estadía corta a Tegucigalpa, están haciendo reservación para poder gozar, de vivir la cultura dentro del espacio histórico, como lo es el barrio La Leona”.

Fuente: La Tribuna.


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