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Cuba repudió la decisión del Gobierno de Costa Rica de cerrar la embajada de ese país en La Habana y la solicitud de retirar al personal diplomático de la nación caribeña en San José.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla precisa que la decisión, sin argumento alguno, invoca una presunta e infundada reciprocidad, por lo que solicitó a Cuba retirar al personal diplomático de su Embajada en San José, señalando que ello no incluye al personal consular y administrativo, que podrá permanecer ejerciendo sus funciones.
Además se notificó, asimismo, que a partir del 1 de abril el gobierno de Costa Rica mantendrá las relaciones con Cuba a nivel consular.
“Se trata de una decisión arbitraria, evidentemente adoptada bajo presión y sin tener en consideración los intereses nacionales y de ese pueblo hermano”, indica el mensaje.
En el documento se señala el rechazo contundente a las irrespetuosas declaraciones realizadas por el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, en conferencia de prensa el 18 de marzo, cuando, al tratar de justificar este acto inamistoso de su gobierno, manipuló burdamente la historia y la realidad de Cuba e ignoró de manera escandalosa la responsabilidad directa que en el agravamiento de la situación económica y el deterioro de las condiciones de vida del pueblo cubano, ha tenido la política de bloqueo de los Estados Unidos, hecho reconocido a lo largo de los años por el propio gobierno costarricense.
También subraya que, con este paso, el gobierno costarricense, que exhibe un historial de subordinación con la política de los Estados Unidos contra Cuba, se suma una vez más a la ofensiva del gobierno estadounidense en sus renovados intentos por aislar a nuestro país de las naciones de Nuestra América, y se hace partícipe de su escalada agresiva contra la Revolución cubana, rechazada por la comunidad internacional.
Al igual que hace 60 años, fracasará en el empeño. Nada podrá distanciar a los pueblos de Cuba y Costa Rica, unidos por lazos indisolubles de una historia común, abonada por grandes próceres de la independencia cubana como Martí y Maceo, concluye ese texto.




































