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Panamá. El documento defiende la libertad de navegación y advierte sobre las amenazas a la paz y seguridad globales, instando a Irán a cesar sus ataques y bloqueos en esta crucial ruta marítima.
Panamá se sumó, junto al Reino Unido y otras potencias globales, a una declaración conjunta internacional que condena las acciones de Irán en el estrecho de Ormuz y defiende la libertad de navegación como principio clave del derecho internacional.
El pronunciamiento fue suscrito por países, como el Reino Unido, Francia, Alemania, Japón y Canadá, así como por Panamá, en una señal de alineamiento entre naciones de distintas regiones frente a la creciente tensión en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.
En el documento, los países firmantes condenaron “en los términos más enérgicos” los recientes ataques atribuidos a Irán contra buques mercantes desarmados en el golfo Pérsico, así como acciones contra infraestructuras civiles, incluidas instalaciones de petróleo y gas. También denunciaron el cierre de facto del Estrecho de Ormuz, considerado un punto crítico para el comercio energético global.
La declaración expresa además una profunda preocupación por la escalada del conflicto e insta a Irán a cesar de inmediato las amenazas, la colocación de minas y los ataques con drones y misiles, así como cualquier intento de bloquear el tránsito marítimo comercial.
Los países, entre ellos Panamá, recalcaron que la libertad de navegación está respaldada por el derecho internacional, particularmente por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y advirtieron que las interrupciones en esta ruta representan una amenaza directa a la paz y la seguridad internacionales.
Asimismo, destacaron que las consecuencias de estas acciones podrían sentirse a nivel global, especialmente en los países más vulnerables, debido a su impacto en las cadenas de suministro energético.
En ese contexto, los firmantes manifestaron su disposición a contribuir a garantizar el paso seguro por el estrecho de Ormuz y respaldaron la liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo, impulsada por organismos internacionales, como medida para estabilizar los mercados energéticos.




































