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México ocupa el lugar número 10 entre los países que más basura electrónica generan en el mundo, con mil 500 millones de kilogramos al año, de acuerdo al reporte del Observatorio Internacional Sobre Residuos Electrónicos 2024.
En primer lugar se ubica China (12 mil millones de kilogramos); seguido por Estados Unidos (siete mil 200 millones de kilogramos); India (cuatro mil 100 millones de kilogramos); Japón (dos mil 600 millones de kilogramos) y Brasil (dos mil 400 millones de kilogramos).
En sexto lugar se encuentra Indonesia (mil 900 millones de kilogramos); después Rusia (mil 900 millones de kilogramos); Alemania (mil 800 millones de kilogramos) y Reino Unido e Irlanda del Norte (mil 700 millones de kilogramos).
En total se generan a nivel global alrededor de 62 mil millones de kilogramos de residuos electrónicos, alrededor de 7.8 kilos por habitante en promedio anuales.
Según las estadísticas del Observatorio Internacional Sobre Residuos Electrónicos, sólo el 22.3 por ciento de estos desechos se reciclan de manera adecuada (13 mil 800 millones de kilogramos).
La tercera parte de los residuos electrónicos generados en el mundo (20 mil millones de kilogramos), corresponden a pequeños aparatos, en particular juguetes, hornos microondas, aspiradoras y cigarrillos electrónicos.
Mientras que otros cinco mil millones de kilogramos corresponden a equipos informáticos y de telecomunicaciones, incluidos computadoras portátiles, teléfonos móviles y dispositivos GPS.
A nivel nacional, de acuerdo a datos históricos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el Valle de México, (CDMX-Edomex), Baja California, Jalisco y Nuevo León, concentran poco más del 30 por ciento del millón y medio de toneladas de basura electrónica que genera nuestro país al año.
Únicamente 81 gobiernos tienen leyes al respecto
El número de países con normativas, legislaciones o reglamentaciones en vigor sobre residuos electrónicos aumenta a un ritmo cada vez menor. Datos de junio de 2023, establecen que únicamente 81 gobiernos tienen leyes al respecto (42 por ciento del total de los países), lo que abarca el 72 por ciento de la población mundial.
En México, la Semarnat cuenta con una normativa nacional para supervisar la gestión de los residuos electrónicos al final de su vida útil, que en la práctica es letra muerta.
La Norma Oficial Mexicana 161 (NOM-161-SEMARNAT-2011), señala las obligaciones para el tratamiento de residuos sólidos urbanos o especiales, entre los que se encuentran este tipo de desechos.
La Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR), obliga a las empresas que generan residuos a contar con planes especiales para la gestión de los desechos.
Las 32 entidades federativas no cuentan con autorización para establecer sus propias directrices o legislación específica para el procesamiento de residuos especiales.
La nueva Ley General de Economía Circular publicada apenas el pasado 19 de enero en el Diario Oficial de la Federación (DOF), no menciona ni una sola vez a los residuos electrónicos, sólo se refiere a los de tratamiento especial en un apartado para el diseño de programas de consumo responsable y su adecuada separación y aprovechamiento.
Mal manejo de residuos puede ser peligroso
Excélsior publicó en mayo de 2024 un reportaje en el que Ives Gómez, reconocido consultor en el Manejo de Sustancias Químicas, Residuos y Desarrollo Sustentable, advirtió sobre la presencia de metales pesados en los residuos electrónicos, que por una mala disposición pueden contaminar suelo, agua y aire.
Contienen cadmio, cromo, plomo y mercurio, además de sustancias químicas conocidas como Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), que se encuentran principalmente en las cubiertas plásticas de los equipos, como retardantes del fuego”, explicó.
El maestro en Ciencias, alertó que los materiales peligrosos se mueven a grandes distancias y son acumulables en los seres vivos, lo que provoca enfermedades e impactos en la diversidad biológica.
Son una gran problemática este tipo de materiales, porque pueden generar enfermedades como cáncer, alergias, hipersensibilidad, daños en el sistema nervioso central y periférico, trastornos reproductivos y alteración del sistema inmunológico”, manifestó.




































