Datos revelan que la falta de condiciones para la gestión menstrual sigue impactando el trabajo: 6 de cada 10 personas trabajadoras no reciben productos menstruales en su lugar de empleo.
Costa Rica. La falta de condiciones adecuadas para la gestión menstrual continúa impactando de forma directa el desempeño laboral en Costa Rica. Un estudio reciente, elaborado por Essity, sobre salud y pobreza menstrual revela que el 48% de las personas menstruantes ha visto afectado su rendimiento laboral por dolor o malestar menstrual, mientras que un 44% afirma que su productividad se ha reducido porque no cuenta con acceso a productos de higiene menstrual en el momento en que los necesita.
Los datos evidencian que se trata de una barrera estructural dentro de los espacios de trabajo. Según el análisis, el 61% de las personas que trabajan no recibe ningún producto menstrual en su lugar de empleo, lo que demuestra que el acceso a insumos básicos para la gestión menstrual no está garantizado ni siquiera en el empleo formal.
A esta realidad se suma un componente de inseguridad que incide directamente en la jornada laboral. Más de 6 de cada 10 personas menstruantes (62%) reportan haber sentido miedo o vergüenza de mancharse por no tener productos adecuados, una situación que afecta la concentración, el bienestar emocional y la continuidad del trabajo.
“Estos datos confirman que la gestión menstrual es un factor que influye en el desempeño laboral, aunque pocas veces se mida o se discuta. La falta de información y de condiciones adecuadas genera una pérdida silenciosa de productividad que puede prevenirse desde la educación”, señaló Anabel Rodríguez, Directora Comercial de Essity.
El estudio también muestra una brecha entre el reconocimiento del problema y la respuesta institucional. 7 de cada 10 empresas e instituciones no ofrecen ningún tipo de apoyo relacionado con la gestión menstrual, pese a que la afectación al rendimiento laboral está claramente documentada.
Desde una perspectiva educativa, Essity subraya la importancia de incorporar la salud menstrual como parte de las estrategias de bienestar en el trabajo. “Cuando las organizaciones entienden, con datos, cómo la gestión menstrual impacta el día a día laboral, pueden tomar decisiones informadas que mejoran el bienestar de las personas y el desempeño de los equipos”, agregó el vocero.
Los resultados del estudio apuntan a que la educación menstrual en los espacios de trabajo acompañada de acceso oportuno a productos e información clara representa una oportunidad concreta para reducir barreras evitables, mejorar la productividad y fortalecer entornos laborales más equitativos y sostenibles.
Fuente. Essity




































