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EEUU. Luego de meses de incertidumbre y negociaciones que por momentos parecieron muy hostiles, la administración Trump negoció con la Unión Europea un acuerdo que parecería satisfacer a las partes. La decisión se tomó luego de la imposición de aranceles del 10 % por parte de los Estados Unidos en abril, que llegaron al 30 %, los cuales, entre otros rubros, afectaban seriamente el comercio de bienes y servicios aeroespaciales.
La European Commission, que estuvo a cargo de las negociaciones con el Departamento de Estado y la Secretaría de Comercio de los Estados Unidos, emitió un comunicado en el que dijo: “El acuerdo de hoy genera certidumbre en tiempos de incertidumbre, ofrece estabilidad y previsibilidad para los ciudadanos y las empresas de ambas orillas del Atlántico. Se trata de un acuerdo entre las dos mayores economías del mundo. Comerciamos 1,7 billones de dólares al año. Juntos formamos un mercado de 800 millones de personas. Y representamos casi el 44 % del PIB mundial. Apenas unas semanas después de la cumbre de la OTAN, este es el segundo paso fundamental, reafirmando la alianza transatlántica”, dijo Ursula von der Leyen, presidenta de la European Commission.
“Hoy (…) hemos acordado aranceles cero por cero para una serie de productos estratégicos. Esto incluye todas las aeronaves y sus componentes, ciertos productos químicos, ciertos genéricos, equipos semiconductores, ciertos productos agrícolas, recursos naturales y materias primas críticas. Y seguiremos trabajando para añadir más productos a esta lista (…) Al mismo tiempo, estamos construyendo una auténtica política económica exterior. Y para ello hemos empezado por casa. Estamos tomando medidas audaces para que Europa sea más competitiva, más innovadora y más dinámica. Nuestro Mercado Único, con sus 450 millones de consumidores, es nuestro mayor activo y nuestro refugio, especialmente en tiempos turbulentos (…) quiero agradecer personalmente al presidente Trump su compromiso y liderazgo para lograr este avance. Es un negociador tenaz, pero también un negociador experto. Quiero agradecer al comisario Maroš Šefčovič y a su equipo su incansable labor y su hábil dirección; ellos han llevado a cabo la mayor parte del trabajo pesado. Y quiero agradecer a nuestros Estados miembros su confianza y compromiso. Nuestra unidad es nuestra fuerza, tanto dentro como fuera del país. Seguiremos trabajando arduamente por el bien de todos los europeos”.
Por su parte, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que dijo: «En un rotundo triunfo del liderazgo estadounidense, el monumental acuerdo comercial del Presidente Donald J. Trump con la Unión Europea está siendo aclamado por expertos en comercio, líderes empresariales y formuladores de políticas como un triunfo histórico, que posiciona a Estados Unidos a la vanguardia del comercio global al expandir el acceso a los mercados, reducir las barreras no arancelarias e impulsar el crecimiento del empleo en sectores clave, como la agricultura, la aviación y la energía”.
En este tiempo, la National Business Aviation Association (NBAA) recordó el Acuerdo sobre Aeronaves Civiles, que se estableció en 1979 bajo la premisa ‘cero por cero’ para el comercio en la industria aeronáutica entre 30 países; había creado 1,8 millones de empleos en EE. UU. y un superávit comercial en la industria aeroespacial de 104.000 millones de dólares, por lo que quedaba claro que con este tipo de convenios se benefician todos.
“El acuerdo marca un paso vital hacia el restablecimiento de un entorno comercial justo y equilibrado”, declaró Ed Bolen, presidente y director ejecutivo de la NBAA. “Apoya la innovación continua en el sector aeroespacial, fortalece el liderazgo mundial de Estados Unidos en seguridad aérea y ayuda a mantener el importante superávit comercial que la industria aeroespacial estadounidense ha logrado durante décadas”.
De parte de la General Aviation Manufacturers Association (GAMA, por su sigla en inglés), James Viola, su presidente y director ejecutivo, dijo: “Felicitamos a la administración Trump y a los funcionarios de la Comisión Europea por su colaboración para apoyar la cadena de suministro de la industria aeroespacial civil y fomentar la salud y el crecimiento de la industria aeroespacial. El éxito global de la industria de fabricación de aviación general impulsa la innovación, mejora la seguridad y fortalece las oportunidades económicas. Este acuerdo, junto con el Acuerdo de Prosperidad Económica entre EE. UU. y el Reino Unido, anunciado previamente, contribuirá a la estabilidad de la industria e impulsará la competitividad”.
El Acuerdo cero por cero para aeronaves y piezas regirá desde el 1 de septiembre.
La crisis de los aranceles parece haber tenido un resultado positivo luego de que el negociador Donald Trump actuara como si “pateara el tablero” del comercio global en todas direcciones. Por ahora, las aguas parecen volver a su cauce con el Reino Unido y la Unión Europea, a lo que se sumarían Canadá y México, aunque podrían no ser los únicos que acepten la reciprocidad que Trump demanda en el comercio internacional.
En el esquema que la administración de los Estados Unidos estaba planteando, entraban en crisis cientos de empresas industriales estadounidenses que fabricaban partes para la industria aeroespacial de todo el mundo, y hasta las entregas de aviones serían afectadas por la amenaza de aranceles de los propios Estados Unidos, además de alterarse la cadena de suministro aeronáuticos.
Otro aspecto que ha estado en disputa a lo largo de demasiados años, pero que venía discutiéndose con demandas cruzadas en la Organización Mundial de Comercio (OMC), es el de los subsidios gubernamentales a Boeing y Airbus. Esas disputas que se encauzaban discretamente en el pasado podrían encontrar una solución más adecuada de cara al futuro y conforme al repudio que suele hacer de la OMC el Presidente Trump, quien, claramente, prefiere las negociaciones bilaterales a los acuerdos globales.
Hoy se festejan estas aproximaciones al libre comercio, pero no se debe olvidar que, más allá de la impronta presidencial estadounidense actual, la presión de las empresas por la política de comercio exterior basada en «América Primero» no estuvo ausente en los últimos meses. En ese sentido, referentes como el director ejecutivo de GE Aerospace, Larry Culp, habían advertido a la Casa Blanca sobre las dificultades que traería a los Estados Unidos aplicar aranceles a la industria aeroespacial. Luego de varias semanas de cabildeo, Culp dijo que la administración había tomado nota de que “el régimen de aranceles cero había ayudado a la industria aeroespacial estadounidense a alcanzar un superávit comercial anual de 75.000 millones de dólares”.