BM: Impacto de la covid-19 en los jóvenes pone en riesgo a toda una generación

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Un nuevo estudio del Banco Mundial advierte que la pandemia de la covid-19 provocó un colapso masivo del capital humano en un momento clave del ciclo de la vida, lo que altera negativamente el curso del desarrollo de millones de niños y jóvenes de países de ingreso bajo y mediano.

Se estima que a raíz de la crisis educativa generada por la covid-19, los estudiantes de hoy podrían perder hasta el 10% de sus ingresos futuros, arroja el estudio “Colapso y recuperación: Cómo la covid-19 erosionó el capital humano y qué hacer al respecto”, el primer análisis de datos mundiales sobre personas que tenían menos de 25 años al inicio de la pandemia.

Peor aún, el déficit cognitivo en los niños pequeños podría traducirse en una disminución del 25% en sus ingresos cuando sean adultos.

A nivel global, por ejemplo, se estima que en promedio, un niño en edad escolar perdió alrededor de un año de educación presencial por el cierre de escuelas, con los cierres que hubo entre marzo de 2020 y marzo de 2022.

Mientras que en América Latina y el Caribe perdieron 1,7 año debido a los cierres de escuelas particularmente prolongados. Incluso, en muchos países, después de la reapertura de las escuelas, la matricula preescolar aún no se había recuperado para fines de 2021.

En promedio, por cada 30 días de cierre de escuelas, los estudiantes perdieron alrededor de 32 días de aprendizaje. Según el BM, los cierres y las medidas ineficaces de aprendizaje a distancia hicieron que los estudiantes no aprendieran e incluso olvidaran los conocimientos que ya habían adquirido.

En conclusión, en los países de ingreso bajo y mediano, casi 1.000 millones de niños perdieron al menos un año completo de educación presencial debido al cierre de las escuelas, y más de 700 millones perdieron un año y medio. Como consecuencia, la pobreza de aprendizaje –que ya era del 57% antes de la pandemia– ha aumentado aún más en estos países, y se estima que el 70% de los niños de 10 años no puede comprender un texto básico.

Debido a la pandemia, los niños en edad preescolar de varios países han perdido, además, más de 34% del aprendizaje en lengua y alfabetización tempranas y más de 29% del aprendizaje en matemáticas, en comparación con las cohortes anteriores a la pandemia.

“Los cierres de escuelas, los confinamientos relacionados y las disrupciones en servicios durante el curso de la pandemia han sido una amenaza que podría destruir décadas de avance en la generación de capital humano”, alertó el presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass.

De acuerdo con el estudio, la pandemia, además de provocar el cierre de las escuelas y los lugares de empleo, interrumpió otros servicios específicos que protegen y promueven el capital humano, como la atención de la salud materno infantil y la capacitación laboral.

Los niños más pequeños, por ejemplo, sufrieron interrupciones de los servicios relacionados con la covid-19 cuando aún estaban en el útero, mientras sus madres se preparaban para sus nacimientos.

Durante la pandemia, los nacimientos que tuvieron lugar en una institución sanitaria cayeron más de 25% en Haití, en relación con los niveles observados en 2019. A escala regional, la pandemia también agravó la caída de las tasas de cobertura de vacunas infantiles, especialmente entre los pobres.

Otro dato que arrojó el estudio es que en América Latina y el Caribe, los datos muestran una fuerte caída del empleo juvenil. Estas caídas fueron especialmente pronunciadas en el inicio de la pandemia en Brasil y México, con tasas de 6% y 7%, pero hacia finales de 2021 el empleo juvenil se había recuperado totalmente e incluso había superado los niveles anteriores a la pandemia en ambos países.

A finales de 2021, 40 millones de personas que habrían tenido un empleo en condiciones normales (sin pandemia) no lo tenían, lo que agravó las tendencias de desempleo juvenil.

Los ingresos de los jóvenes se contrajeron un 15% en 2020 y un 12% en 2021. Los nuevos participantes con menor nivel de educación tendrán ingresos un 13% menores durante sus primeros 10 años en el mercado laboral, indica. Los datos de Brasil, Etiopía, México, Pakistán, Sudáfrica y Vietnam indicaron que 25% del total de los jóvenes no recibió educación, empleo ni capacitación en 2021.

Por lo tanto, “los países deben trazar un nuevo rumbo para aumentar las inversiones en capital humano a fin de ayudar a los ciudadanos a ser más resilientes ante las amenazas superpuestas de las crisis sanitarias, los conflictos, el crecimiento lento y el cambio climático, y a sentar bases sólidas para un crecimiento más rápido e inclusivo”, expresó Malpass.

Para el BM, la oportunidad para abordar los retrocesos en la acumulación de capital humano es pequeña, ya que las brechas registradas en las primeras etapas del ciclo de vida tienden a ampliarse con el tiempo.

En ese contexto, dijo que si no se adoptan medidas urgentes, la pandemia también amenaza con profundizar la pobreza y la desigualdad. Los niños también sufrieron una mayor inseguridad alimentaria durante la pandemia.

A corto plazo, en el caso de los niños pequeños, los países deben apoyar campañas específicas de vacunación y suplementos nutricionales; aumentar el acceso a la educación preescolar, y ampliar la cobertura de las transferencias monetarias para familias vulnerables.

En cuanto a los niños en edad escolar, recomiendan a los gobiernos mantener las escuelas abiertas y aumentar el tiempo de instrucción; evaluar el aprendizaje y ajustar la instrucción a los niveles de los estudiantes, y simplificar el plan de estudios para centrarse en los conocimientos fundamentales.

Para los jóvenes, además es crucial el apoyo dirigido a la capacitación adaptada, la intermediación laboral, los programas de emprendedores y las nuevas iniciativas orientadas a la fuerza de trabajo.

A largo plazo, los países deben crear sistemas de salud, educación y protección social ágiles, resilientes y adaptativos que estén mejor preparados para las crisis actuales y futuras, y puedan responder a ellas.

“Revertir el impacto de la pandemia en ellos e invertir en su futuro deberá ser una de las principales prioridades de los gobiernos. De lo contrario, estas cohortes no solo representarán una generación perdida, sino varias generaciones perdidas”.

Fuente: La Estrella de Panamá.

Barceló Solymar

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