Emily Mendrala al timón: ¿una señal de cambio?

Cuba. Delegaciones de alto nivel de Cuba y Estados Unidos de América se reunieron en La Habana a fin de proseguir los intercambios acordados sobre temas migratorios, según declaraciones oficiales de ambas partes.

Entre los temas específicamente migratorios abordados  hay uno que concita fuertemente la atención de la familia cubana, como es el caso de unos 75 000 compatriotas que son considerados “inadmisibles” por el gobierno de los EE.UU. ¿Cuál puede ser su destino en los EE.UU y cuál aquí para quienes sea retornados?

Desde otro ángulo, esta reunión ocurre a pocos días después de las elecciones de medio término en los EE.UU, en las que, por decidirse el balance de fuerzas en las esferas del poder político, ciertas decisiones y comportamientos podrían influir. Con los resultados a mano, ¿puede haber alguna señal positiva para la relación entre ambos gobiernos? 

El Dr; y profesor Jesús Arboleya, experto en la relaciones entre EE.UU y Cuba, así como de la Comunidad cubana en dicho país, responde a tres preguntas que le hacemos sobre este tema. Los dejamos con sus opiniones. 

Progreso Weekly/Semanal:  Altos funcionarios de EE.UU y Cuba se reunieron el pasado martes 15 de noviembre en La Habana para revisar asuntos relacionados con los acuerdos migratorios. ¿De lo reportado aprecia novedades?

Jesus Arboleya: La novedad es que desde abril de este año se hayan reanudado estas reuniones, con el compromiso del gobierno de Estados Unidos de cumplir con los acuerdos migratorios, los cuales fueron interrumpidos por la administración de Donald Trump en 2017. 

Aparte de su importancia para enfrentar el problema migratorio cubano, que ha alcanzado volúmenes sin precedente en el último año, el valor agregado de estas conversaciones es que constituyen una señal de que las relaciones se encauzan hacia un escenario de negociaciones, lo que facilita la convivencia entre los dos países. 

Como dijo el viceministro cubano Carlos Fernández de Cossío, que presidió la delegación cubana, el funcionamiento de los acuerdos migratorios propicia un clima de cooperación, que impacta en el conjunto de las relaciones. 

Progreso Weekly/Semanal:  En la reunión se acordó la reanudación de los vuelos de cubanos considerados inadmisibles por el gobierno norteamericano. ¿Cuba los había interrumpido? ¿Por qué se califican como inadmisibles? ¿Lo son para Cuba?

Jesús Arboleya: Existen tres categorías de posibles deportaciones acordadas entre los dos países:

En primer lugar, están unos 2700 inmigrantes del éxodo del Mariel en 1981, que Estados Unidos declaró “excluibles” y Cuba aceptó recibirlos en calidad de deportados, en virtud de los acuerdos migratorios de 1984. Complicaciones legales y otros inconvenientes han impedido a Estados Unidos localizar y deportar a muchas de estas personas, por lo que la lista ha sido objeto de varias revisiones y eventualmente todavía aparecen casos que son deportados a Cuba.

En segundo lugar, están los casos de migrantes ilegales capturados en el mar y que, a partir de los acuerdos migratorios de 1994, se supone que sean devueltos automáticamente a Cuba, aunque Estados Unidos no siempre ha cumplido con este procedimiento y de manera selectiva algunos de los capturados son aceptados en ese país.

Por último, están los casos de los llamados “inadmisibles”, que son aquellos que ingresan de manera indocumentada por la frontera terrestre y desde enero de 2017, cuando Obama finalizó con la política de “pie seco-pie mojado”, están sujetos a la deportación por parte de Estados Unidos. Cuba aceptó recibirlos sobre la base de listados previamente revisados y estos son los casos que deben regresar en los vuelos pactados en estas conversaciones.

Estos vuelos existieron de manera más o menos regular hasta que Cuba cerró sus aeropuertos como motivo de la pandemia en 2020 y se reanudaron a partir del reinicio de las rondas migratorias en abril de este año.

Según datos del Departamento de Aduanas de Estados Unidos, este año han sido capturados en la frontera alrededor de 225 000 inmigrantes cubanos y más de 75 000 han sido considerados inadmisibles, aunque han sido autorizados a permanecer en el país a la espera de la orden de deportación. En realidad, transcurrido un año de la llegada, muchas de estas personas pueden resolver su estatus migratorio mediante la ley de Ajuste Cubano y en esto consiste la estrategia de sus abogados, pero de todas formas se trata de un volumen considerable de personas, con repercusiones sociales en ambos países, lo que justifica un mayor nivel de cooperación entre ambos.

Estas personas salieron de Cuba de manera legal y pueden regresar cuando lo deseen, por lo que sobre ellos no pesa ninguna consideración de inadmisibilidad. Tampoco creo que Cuba acepte su devolución en masa, sobre todo si no lo hacen de manera voluntaria, previo algún tipo de fiscalización, aunque no tengo información que por el momento confirme esta hipótesis.         

Progreso Weekly/Semanal: ¿La presencia de Emily Mendrala, Subsecretaria de Estado Adjunta en el Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental, podría significar una señal? Más ahora, después de los resultados en las elecciones de medio término. 

Jesús Arboleya: Pudiéramos decir que a Emily Mendrala “le toca” ocuparse de estas conversaciones, como igual ocurrió en abril, porque las relaciones con Cuba forman parte de sus responsabilidades en el Departamento de Estado. 

Más bien, lo llamativo ha sido el escaso protagonismo que ha tenido en este asunto, que hasta ahora ha estado en manos de varios “halcones” del Consejo Nacional de Seguridad y el propio Departamento de Estado. 

Dado sus antecedentes, sobre todo su paso al frente del Centro para las Democracias en América (CDA), que apoyó con intensidad la política de Obama, el nombramiento de Mendrala por parte de Biden, fue una señal de que efectivamente cumpliría su promesa de cambiar la política hacia Cuba. 

Como me dijo un amigo entonces periodista del Washington Post, el gobierno norteamericano funciona igual que la Iglesia católica, que siempre dispone de un cura de derecha, de centro o de izquierda para canalizar sus políticas sin provocar crisis de conciencia entre los ejecutores. Si se cumple este supuesto, la activación de Mendrala en el escenario cubano, pudiera ser una señal de que se avecinan algunos cambios en la política de Estados Unidos hacia Cuba.        

Fuente: Progreso Semanal.

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