El poder de las multinacionales en Latinoamérica

En fechas recientes, la empresa consultora Kantar presentó el informe Brandz, en el que identifica a las 50 marcas más valiosas de América Latina, dentro de las cuales, en su mayoría, encontramos empresas multinacionales que no solo se han establecido, sino que siguen expandiéndose en la región de manera importante. Dicho índice refleja un aumento equivalente al 18% en la valoración de las marcas latinoamericanas con respecto a 2021, llegando su valor global a unos US$130.800 millones.

A nivel de evaluación, México lidera el ranking al sumar sus compañías un valor superior al 35% del total, las marcas brasileñas suman un 34%, seguidas de Chile con 16% y Colombia con un 7%. En el Informe Brandz encontramos empresas como: Bodega Aurrerá, cadena de supermercados mexicana que centra su oferta en productos económicos para consumidores de bajos ingresos y pertenece a Walmart de México, filial local de la multinacional de origen estadounidense; cerveza Águila, de origen colombiano y que tiene más de un siglo de existencia, pertenece a la multinacional AB InBev, la mayor empresa cervecera del mundo; y Falabella, considerada como una de las marcas más valiosas de Chile y que desde la década de 1990 se extendió por la región, estableciéndose en Perú, Argentina y Colombia.

Y es que, a pesar de los grandes desafíos generados a raíz de la pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania y sus consecuencias agroalimentarias negativas en el resto del mundo, la subida de los precios del petróleo, el desplome de las bolsas de valores, la tan anunciada recesión económica y gran inflación a las que pareciera estamos a la puerta, las empresas multinacionales han logrado aumentar las ventas y las ganancias en el último año.

En este sentido, Forbes Global 2000 presentó el listado de las empresas más grandes del mundo, clasificándolas mediante la utilización de cuatro métricas: ventas, ganancias, activos y valor de mercado. Las empresas en el Global 2000 de 2022 representan $47,6 billones en ingresos, $5,0 billones en ganancias, $233,7 billones en activos y $76,5 billones en capitalización de mercado. Hay 58 países representados en la lista de 2022. Estados Unidos tiene la mayor cantidad con 590 empresas, seguido de China/Hong Kong (351) y Japón (196).

Del lado de nuestro continente las más destacadas son: Itaú Unibanco Holding, con ventas por el orden de los US$62.300 millones, ganancias US$7.500 millones, activos US$437.600 millones y valor de mercado US$87.000 millones, convirtiéndolo en uno de los conglomerados financieros más grandes del hemisferio sur; Vale, una de las más grandes mineras del mundo con operaciones en 30 países y la mayor productora de mineral de hierro, con ventas por el orden de US$34.100 millones, ganancias US$4.600 millones, activos US$94.400 millones y valor de mercado US$77.400 millones; América Móvil, empresa de servicios integrados de telecomunicaciones con presencia en 17 países de Latinoamérica, ventas por US$54.600 millones, ganancias US$624 millones, activos US$78.700 millones y valor de mercado US$57.800 millones; entre otras.

Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó un informe titulado ‘Making the Invisible Visible. Investment, Promotion and Multinational Production in Latin America and The Caribbean’ (Haciendo visible lo invisible. Inversión, promoción y producción multinacional en América Latina y el Caribe), según el cual las estrategias de promoción de inversiones pueden ayudar a los países de la región a aprovechar nuevas oportunidades para atraer a las empresas multinacionales y, de esa manera, impulsar la recuperación económica, el crecimiento de largo plazo y el desarrollo sostenible de la región. Indica el referido estudio que cada US$1 destinado a la promoción de inversiones extranjeras ha generado un total de hasta US$56 de inversión extranjera directa (IED) adicional, y cada US$10.000 asignados a la promoción de inversiones han creado un total de 5,5 nuevos puestos de trabajo.

Según Christian Volpe, economista principal del Sector de Integración y Comercio del BID y autor del informe, “la promoción de inversiones por parte de agencias dedicadas con mandatos claramente definidos y equipos de trabajo profesionales, ha constituido una política costo-efectiva para los países de América Latina y el Caribe. Estas agencias han ayudado a hacer visibles a los países ante las empresas extranjeras y aumentar su participación en la producción multinacional, a menudo con presupuestos modestos”.

Se refiere el economista Volpe a las Agencias de Promoción de Inversiones (API), las cuales, a su decir, al brindar servicios especializados de información, pueden reducir importantes barreras de información que enfrentan las empresas multinacionales y, a su vez, atraerlas a los países de la región, señalando además que “para seguir siendo efectivas, las API deben ajustar sus estrategias y actividades de manera periódica, dado que las condiciones políticas y de los negocios evolucionan con el tiempo y, en consecuencia, las necesidades de las empresas”.

Como datos interesantes, el estudio arrojó que la cantidad de empresas multinacionales presentes en los países de la región incrementó considerablemente menos que el crecimiento registrado en el resto del mundo. Brasil y México albergaron el mayor porcentaje de las empresas multinacionales latinoamericanas y casi el 60% de las filiales extranjeras de las multinacionales establecidas en América Latina y el Caribe operaban en los sectores manufacturero y de servicios no financieros. En promedio, la asistencia otorgada por las API aumenta en 8,2 puntos porcentuales la probabilidad de que las empresas multinacionales abran sus primeros establecimientos en la región.

Este impacto positivo es mayor cuando consiste en servicios de información especializados y se brinda a empresas con sedes en países en los cuales se opera con barreras de información más severas. La asistencia de las API también se asocia con un incremento promedio de más del 2% de la cantidad de empleados, de casi un 6% de las compras internas, y del 6% de las exportaciones de las filiales extranjeras de las empresas multinacionales; cada US$1 destinado a la promoción de inversiones generó hasta US$41 de Inversión Extranjera Directa (IED) adicional en primeros establecimientos y hasta US$15 de IED adicional en reinversiones, para un total de US$56 de IED adicional.

Sin duda alguna, la inversión extranjera trae muchos beneficios a los países, como mayor captación de recursos por la vía fiscal, mayor generación de empleos, incorporación de tecnología más avanzada, interés de nueva inversión extranjera, entre otras muchas ventajas.

Pero no debemos dejar de lado algunas desventajas que son tan importantes como las anteriores, y es que si los gobiernos no protegen a sus productores o empresarios nacionales, estos caen en una gran desventaja ante las multinacionales; bien sea por el músculo de inversión de estas últimas, que les permite: negociar mejores condiciones con productores primarios, ofrecer mejores precios (hasta inferiores a los de fabricación nacional), compra anticipada de cosechas y de materia prima para la producción agroalimentaria, entre otros muchos, que podrían incluso llegar a ahorcar a los productores o fabricantes nacionales.

Es por ello que las API a que se refiere el estudio del BID, deben realizar un trabajo de manera conjunta con los organismos encargados de los planes de producción nacional, con el fin de proteger a los productores locales o nacionales ante la competencia asimétrica que podría representar el crecimiento desmedido de la inversión extranjera en un país, sin tomar en cuenta a los empresarios nacionales.

Fuente: Jamez Hernández, presidente y cofundador de Trust Corporate.

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