Adolfo, un otorrino que sueña en grande

Cuando el doctor Adolfo Hidalgo González se adentró en la cirugía endoscópica supo de inmediato que se abría en su vida un universo de sueños, y hasta hoy no ceja en descubrir nuevos horizontes para el desarrollo de la Otorrinolaringología en Cuba.

En el Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso (CNCMA) lidera proyectos muy a tono con el desarrollo de la ciencia en el mundo, porque se considera un acucioso seguidor de las novedades  científicas. El concepto de trabajo en equipo da crédito e identidad  a esta institución, también de entrenamiento y formación que, a su juicio, define  la escuela cubana de superación en estas técnicas,  “porque aquí es norma que al salón de operaciones asistan a la vez varias especialidades en un constante proceso de transpolar conocimientos y habilidades”, explica.

Cuenta que muy joven dejó atrás su natal provincia de Sancti Spíritus y en tren llegó a La Habana a formarse como Otorrino en el Hospital Calixto García,  especialidad a la que tanto aporta con su afán constante de estar al día, lo más cercano posible, en la aplicación de las nuevas tecnologías. Luego cursó un diplomado en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR), donde se tituló de Cirujano oncólogo de cabeza y cuello; y más tarde con el entrenamiento en técnicas mínimamente invasivas en el Hospital Son Dureta, en Palma de Mallorca,  España, se cumplía el presagio que le hiciera el profesor norteamericano David Parsons, de la Universidad de Carolina del Norte, de que sería un profesional más completo cuando dominara ambos procederes quirúrgicos.

Recuerda con agrado y con mucha exactitud sus pininos en la cirugía endoscópica: “En octubre de 2003 hice  la primera recepción  de un tumor de hipófisis acompañado por los neurocirujanos del Calixto García, y poco a poco se atendían los primeros pacientes de cierre de fístulas cefaloraquídeas, logramos  los primeros abordajes en vías lagrimales.  

Su llegada al Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso en el año 2007 aconteció por el llamado del Dr. Julián Ruíz, director de la Institución. Fue un día inolvidable, comenta el Dr. Hidalgo, una conversación cautivadora, ese día el Profe dio riendas sueltas a tantos proyectos que aún rondan  en su cabeza. A los programas líderes en la cirugía endoscópica nasal funcional ( cirugía de sinusitis, tabique, cornetes) fue sumando poco a poco otros procederes cada vez más complejos como los abordajes extendidos a la base del cráneo en trabajo en equipo a cuatro manos con los neurocirujanos y con el uso del neuronavegador que permite niveles muy elevados de precisión  y márgenes de fallo inferior a un milímetro en la localización de referentes anatómicos.

Con láser realizan allí la cirugía transoral  en casos de  cáncer de laringe, evitando la usual traqueotomía, siempre y cuando se realice el diagnóstico temprano. Y por la vía videoasistida realizan intervenciones para el manejo de estenosois laringotraquiales, que restituye la permeabilidad de las vías aéreas, retirar la cánula de la traqueotomía y   recuperar la voz de aquellos pacientes que fueron sometidos  a una intubación prolongada, algo que fue muy usual durante la etapa crítica de la pandemia del COVID 19.

También afín a la medicina desarrollada el doctor Adolfo realiza el diagnóstico a través de técnicas de ecobroncospía, de la metástasis del mediastino en cáncer de pulmón, así como  recepciones endobronquiales  de tumores de tráquea y bronquios, más conocida como terapéutica endoscópica de tumores traquibronquiales, a modo de eliminar o reducir lo máximo posible la falta de aire que aqueja a quienes lo padecen.

Este galeno que ha recorrido buena parte del mundo desarrollado e interactúa constantemente con científicos de  especialidades afines a su perfil, tiene como meta llevar a la otorrinolaringología en la isla a altos estándares en todas las ramas. Ya da los primeros pasos en desarrollar la cirugía endoscópica de oído medio y pretende realizar la recepción de tumores de cuello  y al tratamiento de la apnea obstructiva de sueño, ese ronquido que de manera silente conduce a la muerte, toda vez que deja de oxigenar el cerebro y su corrección es una asignatura pendiente. Y en un nivel más elevado aspira a acceder a la cirugía robótica para extirpar tumores faringolaringeos.

Se dice una persona que sueña con los pies en la tierra. Prefiere aprovechar el tiempo en el estudio, la práctica y en la preparación de nuevos profesionales, nacionales y extranjeros, para extender y multiplicar estas habilidades que considera una necesidad de estos tiempos porque disminuyen tiempo quirúrgico, riesgos, estadios hospitalarios con sus consiguientes, gastos y la recuperación de los pacientes es más breve. Está cursando la maestría en cirugía de mínimo acceso y se está dotando de las herramientas para publicar sus experiencias profesionales con evidencia científica.

Anda de  aquí para allá para apoyar a otras instituciones  porque hasta niños se benefician con estas técnicas en el tratamiento de nasoangiofibromas en el hospital William Soler, centro de referencia adscrito al CNCMA.

Por todos esos saberes el servicio internacional del centro ha atendido casos procedentes de distintas regiones del mundo, en especial del área, atendiendo a los estándares de calidad y precio que comercializa la institución y que son eco de voz en voz, una vez que los egresados regresan de alta a casa.

El doctor Adolfo es de esas personas que convence de cuanto dice por la pasión y entrega a su trabajo con que habla. Ama la medicina y la arquitectura, le apasiona construir, como excelente interlocutor tiene arte para motivar a adentrarse en ambos temas. No es el caso de su hijo que, aunque ama la biología, tiene inclinaciones por la psiquiatría. Dice con orgullo que varios de sus alumnos hoy son referentes en sus respectivos países como profesionales de esta especialidad.

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Aunque sigue pensando en grande para introducir nuevos procederes mínimamente invasivos, no deja de practicar la cirugía a cielo abierto de cabeza y cuello porque ambas son importantes para su carrera. Ese mérito de la vida es el mayor doctorado para él, “saberme útil para que la medicina cubana siga a escalas superiores”, asegura con su hablar tan natural, sencillo y modesto, que gusta de los gallos, porque es un otorrino cubano de armas tomar.

Fuente: Periódico Digital Centroamericano y del Caribe.

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