Exdiplomático de EEUU augura lentos cambios en relaciones con Cuba

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Cuba. El presidente Joe Biden cambiará el estado de las relaciones con Cuba, pero lo hará con cuidado, dando pequeños pasos, valoró el exjefe de la Sección de Intereses de Washington en La Habana Michael E. Parmly.

No espero un cambio radical en la política estadounidense de la noche a la mañana, aclaró Parmly durante una entrevista con Salim Lamrani -profesor, ensayista, investigador y periodista francés, especialista en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos-, en la cual el diplomático estadounidense hizo un recuento de las relaciones entre ambos países.

Al ilustrar los complejos lazos entre las partes, citó como ejemplo que la exsecretaria de Estado Condoleeza Rice no estaba a favor de aplicar sanciones contra Cuba como parte de la política de hostilidad contra la isla.

Las sanciones de 2004 bajo el gobierno de George W. Bush fueron severas y se debieron al contexto político de Estados Unidos. Hubo elecciones presidenciales. Había un elemento de línea dura en el Partido Republicano que decía que si Bush quería recuperar Florida debía imponer una ley dura contra Cuba, explicó en la entrevista publicada en la revista Etudes caribéennes.

Rice fue consejera de Seguridad Nacional en el primer mandato de Bush. Se convirtió en Secretaria de Estado en el segundo mandato, cuando se adoptaron las normas más estrictas contra Cuba. ‘Pero descubrí que no estaba a favor de ello’, reveló.

Sobre los pasos dados por los expresidentes James Carter y Barack Obama para propiciar un cambio en las relaciones con la isla, el también académico del National War College consideró que el primer presidente negro de su país estaba convencido de ‘que la política de Estados Unidos hacia Cuba era errónea y quería cambiarla’.

En el caso de Donald Trump, sostuvo, primaron sus intereses con el electorado conservador de Florida. Quería tener el apoyo de la comunidad cubano-americana, así que identificó a unos cuantos grupos de esa comunidad, la parte más conservadora, y optó por adoptar una posición extremista que atendía a los intereses de esa franja.

‘En mi opinión, esto fue un error. La arrogancia de Trump lo llevó a pensar que puede dar órdenes a los cubanos y -como cuarto cubano por tener raíces familiares en la isla- no puedo aceptarlo’, puntualizó.

Al valorar el estado actual de las relaciones entre las dos naciones, destacó que ‘el potencial entre los dos países es enorme. Biden ha dicho que corregirá los errores de Trump y esa es una de las razones por las que lo apoyé. Creo que lo hará’, dijo, pese a la arremetida de su administración.

Si Biden quiere entender al pueblo cubano, debe tener contacto con La Habana. No puede hacer las cosas sin el acuerdo de los cubanos de la isla. El segundo aspecto se refiere a la base naval de Guantánamo, señaló.

Acerca de cómo fue impuesto ese apéndice colonial al gobierno cubano a inicios del siglo XX, el exjefe de la SINA señaló categóricamente que ‘nuestra presencia en Guantánamo no es legítima’.

Llegará el día en que Estados Unidos abandone Guantánamo, pero desgraciadamente será demasiado tarde, lamentó.

Al hablar sobre algunas sugerencias que hizo en una nota enviada a la actual administración, el exdiplomático dijo que apoyó facilitar las remesas a la isla y volver a una política migratoria humanitaria pese a que los republicanos están tratando de explotar esto al máximo, entre otras acciones.

En una de las preguntas formuladas, el periodista señaló que Estados Unidos dice tener como prioridad en Cuba la democracia y los derechos humanos, pero a pocos observadores les convence realmente este argumento, que parece utilizarse en geometría variable.

Sobre el asunto, el exjefe de la SINA manifestó que la política de derechos humanos en Cuba está cambiando y que el gobierno actual avanza en este tema. Pero, puntualizó, Cuba no actuará porque Estados Unidos le pone un cuchillo en la garganta. Cuba actuará si lo decide por sí misma y cree que es lo mejor para el país, subrayó.

Por otro lado, opinó que si se critica la política cubana de derechos humanos, La Habana podría cuestionar a su vez a Estados Unidos, dado sus problemas en ese campo: ‘Estados Unidos no tiene nada de lo que presumir en materia de derechos humanos’, acentuó.

En mi opinión, agregó, la Convención Internacional de Derechos Humanos y la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 deberían dictar el camino a seguir, no la legislación estadounidense.

¿Cree que algún día Estados Unidos pondrá fin a su política hostil hacia Cuba?, preguntó el analista francés.

Conociendo a mi gente, me temo que llevará tiempo. Los cubanos no son hostiles a Estados Unidos. La mayoría de los estadounidenses no son hostiles a Cuba. Pero hay un puñado de estadounidenses que, por diversas razones, son hostiles a Cuba. Esto se alargará. Como dirían los cubanos, ‘es complicado’.

Fuente: PL.


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