Opinión: El Impacto en los países de Centroamérica con la crisis del precio del petróleo

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Centroamérica. Los países centroamericanos, como importadores netos de hidrocarburos, son muy vulnerables a los impactos económicos y sociales derivados de los vaivenes en el precio del petróleo.

La relación consumo per cápita de productos petroleros y el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita se incrementó durante la última década de manera sostenida, lo que demuestra la creciente factura de los ingresos que los países dedicaron al pago de esta importación.

Ahora bien, con la pandemia de la COVID-19 que vino a barajar todo lo conocido e imponer nuevas condiciones, en términos de intercambio, también se observó un deterioro creciente del consumo y una caída en picada de los precios del crudo.

Esta especificidad histórica en los precios pone a los inversores a pensar que no habrá más capacidad de almacenamiento y no anticipan la reanudación de la actividad a corto plazo, ya que en el mercado del Brent, los contratos ya se están negociando para julio o agosto y, para esta fecha, los profesionales de la industria esperan un mejor contexto económico en China y, en menor medida en Europa o Estados Unidos.

¿Cómo afecta a la región esto arriba descrito?

El principal factor que explica esta caída de precios es la drástica reducción de demanda energética por el coronavirus, que mantiene aún a gente confinada y las reaperturas por fases en la población mundial, las que lograron algo nunca visto, que el precio fuese menor a los US$10 desde la creación de los contratos a futuros en el año 1983.

Pero en Centroamérica, encontramos que el problema principal no es la oferta, ya que todos sabemos que hay suficiente petróleo en el mundo y muy barato; el problema está en la demanda y cómo se va a recuperar después de esta crisis y, sobre todo, dónde almacenar esta posible sobre oferta en caso de poder comprar.

El otro tema es que todos los países han emitido bonos o conseguidos créditos con Bilaterales para hacer frente a la pandemia en la región, pero esto se enfocó a la crisis sanitaria y a las brechas fiscales a atender, y no centrado en comprar petróleo a bajo precio para esperar a que suban y luego venderlo, en una operación que es conocida como contango.

Otro problema de estos países es una limitadísima capacidad de almacenamiento con la diferencia de precio entre lo bajo del comoditie.

Si se quisiese alquilar un buque grande para hacer contango, cuesta un aproximado de US$50.000 por día, obviamente depende en general del tamaño y el tiempo que esté en alta mar, pero puede costar hasta US$1.50 por barril, lo que hace un precio muy elevado y evapora futuras especulaciones de caja futura.

Si bien, en un principio se podría haber pensado que el precio bajo beneficiaría a las naciones de Centroamérica, favoreciendo a sus economías y a sus habitantes en general, la forma en que el coronavirus frenó el mundo y la falta de infraestructura en flota y tancaje, hace que, lastimosamente, no se pueda obtener provecho de esta circunstancia.

* César Addario Soljancic es vicepresidente de EXOR LATAM Centroamérica. La empresa opera en Latinoamérica desde hace 60 años. Nacida a principios del siglo pasado en Europa, Exor está orientada a generar valor en los negocios de sus clientes. Ofrece un servicio personalizado de excelencia, basado en su experiencia y en su conocimiento del mercado, tanto local como internacional.

Fuente: E&N.


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