Costa Rica en un complejo escenario sanitario, social, económico y político

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Instituto de Gastroenterologa

Costa Rica. Un estudio de la Universidad de Costa Rica (UCR), asegura que las  mismas medidas sanitarias para combatir la Covid-19 han repercutido críticamente sobre el empleo y la dinámica económica y comercial, ya de por sí frágiles antes de la pandemia, registrándose cifras inusitadas en materia de desempleo y decrecimiento económico.

«Protesta y COVID-19 en Costa Rica. Informe marzo-julio 2020. IIS-UCR», del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS-UCR), resalta que como era de esperar, los efectos de la pandemia no se han distribuido de manera uniforme; por el contrario, los sectores de más bajos ingresos son los que más han sufrido, no sólo en términos de la enfermedad, pues son los que presentan mayor cantidad de contagios, sino sobre todo en relación a la pérdida de ingresos y el empeoramiento de sus condiciones laborales, sociales y económicas.

De acuerdo con el estudio, la pandemia ocasionada por el COVID-19 ha representado un acontecimiento a escala global y nacional con implicaciones en todas las esferas de lo social. Sus efectos continúan multiplicándose, mientras se sigue a la espera de una solución duradera.

En el caso de Costa Rica, la pandemia llegó en un momento en el que la economía no se encontraba en su mejor estado, con cifras que indicaban una situación de crisis en ciernes. Las restricciones sanitarias han intensificado los riesgos de una crisis estructural, mientras la mayoría de los indicadores sociales, económicos y políticos muestran signos de deterioro a un paso acelerado.

En este escenario, indica, las protestas de los últimos meses «han retratado las disputas latentes y no tan latentes entre los diferentes sectores sociales y los malestares que persisten con la política institucional», personificada en este caso en el gobierno del Presidente Carlos Alvarado.

«Si en un principio la protesta se recondujo a los repertorios institucionales, durante los meses de junio y julio, tendencia que pareciera mantenerse en los meses siguientes, los actores retornaron a la calle para hacerse escuchar».

Ver informe completo: IIS-UCR – Protesta y COVID-19 en Costa Rica.

Agrega que la situación sanitaria y los efectos de las restricciones sobre el trabajo y la economía han sido los tres ejes principales por los que ha discurrido la protesta en el período. Sobre estos, los diferentes actores han posicionado sus demandas particulares, las cuales, sobre todo en el caso de las medidas de recuperación económicas, muestran las posturas contrastantes entre quienes reconocen la centralidad de lo público y lo estatal y quienes, por el contrario, encuentran en estos un lastre.

Como se apuntó, si bien es un acontecimiento que ha trastocado prácticamente todo, resulta fundamental tener presentes no sólo los efectos de discontinuidad y cambio sino los de continuidad de esta respecto de la situación estructural en la que se encuentra el país.

La crisis económica, la desigualdad social y los problemas de legitimidad de la política institucional, se antojan como factores determinantes para entender el rumbo que ha tomado el país durante la pandemia, particularmente durante los últimos meses en que se ha registrado un incremento en el número de contagios y muertes.

Protestas y pandemia

«No todas las protestas reportadas durante el período se pueden identificar como relacionadas a la temática de la pandemia. Si bien era de esperar que el peso de las acciones se inclinara hacia este tema, es importante destacar que también se dieron protestas referidas a otros temas, las cuales se inscriben en procesos de lucha sostenida durante los últimos años», explica el IIS-UCR.

Resalta que entre estos, uno de los más importantes fueron las manifestaciones contra el femicidio de Luani Salazar y la desaparición de Alison Bonilla. Familiares y mujeres feministas fueron protagonistas de protestas para denunciar los casos. T

Además, se registraron acciones para el Día Internacional de la Mujer y el Orgullo LGBTIQ+, esta última mediante una marcha online.

Las comunidades indígenas también mantienen sus procesos de recuperación territorial mediante la toma de tierras. Durante este período, por ejemplo, se registraron recuperaciones de tierras en las comunidades Maleku y Térraba. En esta última, el conflicto se ha dado en medio de un escenario de agresiones contra las personas indígenas recuperadoras.

Los conflictos sobre el financiamiento de las universidades públicas fue otro tema de protesta. En los meses de junio y julio, los sindicatos y las federaciones estudiantiles de las universidades, reaccionaron a un informe de mayoría emitido por la comisión legislativa creada para estudiar el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), en el que se recomendaba, entre otras cosas, limitar la autonomía financiera de las universidades.

Los problemas de falta prolongada de agua durante la estación seca en diferentes comunidades, particularmente en los barrios del sur de San José como los llamados Hatillos, también se colocó como un foco de conflictualidad.

Igualmente, se han dado problemas de contaminación de agua en Bagaces, Guanacaste. Dichas situaciones resultaron intensificadas por la pandemia, dado la importancia de contar con agua potable para cumplir con las recomendaciones sanitarias como la higiene de manos.

También se pueden mencionar otros temas como el conflicto en torno a las plataformas digitales tanto de transporte (Uber, DiDi, etc.) como de entregas a domicilio (Uber Eats, Glovo, etc.).

Por último, un tema que ha ganado notoriedad reciente son las manifestaciones contra el racismo en Costa Rica y en solidaridad con la lucha de las comunidades negras en Estados Unidos.  El homicidio de George Floyd a manos de oficiales de policía de Minneapolis encendió un ciclo de protestas en todo Estados Unidos con ecos de solidaridad en todo el mundo, incluyendo a Costa Rica.

En resumen, más allá de la pandemia se identifican una serie de acciones de protesta que remiten, en su mayoría, a conflictos tan fundamentales como la lucha contra los femicidios o el racismo o las demandas de mejores condiciones para trabajar.

Estas disputas posicionan luchas no sólo de corta sino de mediana y larga duración por parte de actores que continúan reclamando reconocimiento para sus demandas.

Global y nacional

La pandemia ocasionada por el COVID-19 ha representado un acontecimiento a escala global y nacional con implicaciones en todas las esferas de lo social. Sus efectos continúan multiplicándose, mientras se sigue a la espera de una solución duradera, advierte la investigación.

Explica que en el caso de Costa Rica, la pandemia llegó en un momento en el que la economía no se encontraba en su mejor estado, con cifras que indicaban una situación de crisis en ciernes.

Las restricciones sanitarias han intensificado los riesgos de una crisis estructural, mientras la mayoría de los indicadores sociales, económicos y políticos muestran signos de deterioro a un paso acelerado.

En este escenario, las protestas de los últimos meses han retratado las disputas latentes y no tan latentes entre los diferentes sectores sociales y los malestares que persisten con la política institucional, personificada en este caso en el gobierno de Alvarado.

«Si en un principio la protesta se recondujo a los repertorios institucionales, durante los meses de junio y julio, tendencia que pareciera mantenerse en los meses siguientes, los actores retornaron a la calle para hacerse escuchar», precisa.

Destaca que la situación sanitaria y los efectos de las restricciones sobre el trabajo y la economía han sido los tres ejes principales por los que ha discurrido la protesta en el período. Sobre estos, los diferentes actores han posicionado sus demandas particulares, las cuales, sobre todo en el caso de las medidas de recuperación económicas, muestran las posturas contrastantes entre quienes reconocen la centralidad de lo público y lo estatal y quienes, por el contrario, encuentran en estos un lastre.

«Como se apuntó, si bien es un acontecimiento que ha trastocado prácticamente todo, resulta fundamental tener presentes no sólo los efectos de discontinuidad y cambio sino los de continuidad de esta respecto de la situación estructural en la que se encuentra el país», indica.

El IIS-UCR concluye que «la crisis económica, la desigualdad social y los problemas de legitimidad de la política institucional, se antojan como factores determinantes para entender el rumbo que ha tomado el país durante la pandemia, particularmente durante los últimos meses en que se ha registrado un incremento en el número de contagios y muertes».

Fuente: El País.cr


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