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¿Puede Trump sufrir un impeachment?

¿Puede Trump sufrir un impeachment?

Desde antes de comenzar su mandato, Trump ya había dado razones para que sus opositores se plantearan escenarios en los que le pudieran revocar el mandato. Esta semana, Trump defendió desde su posición en la Casa Blanca la empresa de su hija. ¿Puede Trump sufrir un impeachment?
Durante la primera conferencia de prensa que ofreció el entonces presidente electo Donald Trump tras las elecciones presidenciales, el ahora mandatario estadounidense descartó que sus acciones al frente de la Casa Blanca pudieran estar relacionadas con algún tipo de conflicto de interés.

“Yo podría administrar mis negocios y la presidencia de Estados Unidos, pero no quiero hacerlo”, dijo el magnate sobre el tema de conflicto de interés que representaría su imperio inmobiliario con sus funciones en la oficina oval. Trump aseguró que se separaría de sus empresas y anunció en la conferencia que cedió su imperio inmobiliario a sus dos hijos varones, Eric y Donald Jr. Con esto afirmó evitará los conflictos de interés con su nuevo empleo como presidente.

También en la conferencia mencionó el futuro de la relación con su hija Ivanka y precisó, que ella también cortará los lazos con el imperio Trump para concentrarse en la instalación de su familia en Washington, donde su esposo Jared Kushner trabajará como asesor en la Casa Blanca. Casi un mes después, el miércoles 8 de febrero, el presidente de Estados Unidos, criticó desde Twitter a la compañía minorista Nordstrom Inc al considerar que trató injustamente a su hija Ivanka tras decidir no comprar su línea de ropa para la próxima temporada.

“Mi hija Ivanka ha sido tratada de manera tan injusta por @Nordstrom. Ella es una gran persona, ¡siempre me animándome a hacer lo correcto! ¡Terrible!”, dijo Trump en un post en Twitter. Según información de Reuters publicada más tarde ese día, tras las críticas del mandatario, las acciones de la firma cayeron un 0.7%, aunque luego se recuperaron.

En un comunicado de Nordstrom, informó que prescindiría de la marca de Ivanka debido a su desempeño como parte de una decisión rutinaria de deshacerse de algunas marcas.

Aunque desde antes de asumir la Presidencia Trump había utilizado Twitter para presionar a diferentes compañías, desde que juró como Presidente el pasado 20 de enero este es su primer tuit criticando un negocio que tiene relaciones empresariales con su familia.

Una de las preocupaciones de los más férreos críticos de Trump es que sus tuits han demostrado tener impactos directos en los comportamientos de los mercados y además puede recibir un trato preferencial en el ámbito empresarial por ser Presidente. La pelea por Twitter Trump-Nordstrom plantea posible conflicto de interés, con un aparente mensaje implícito en el mensaje del mandatario que bien podría ser interpretado como: “si lastimas los intereses comerciales de mi hija, puede haber represalias directas desde la Oficina Oval.”

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, habló ese mismo día el derecho del presidente Trump a “defender a su familia”, aunque al día siguiente el caso empeoró. Kellyanne Conway, una de las principales asesoras del Presidente estadounidense, encendió aún más la polémica sobre los conflictos de interés en la Casa Blanca al invitar al público a comprar productos de la marca de Ivanka Trump, durante una entrevista con la cadena de televisión FoxNews, desde la Casa Blanca.
“Es realmente una línea hermosa. Yo misma tengo varias piezas. Voy a hacer una publicidad gratuita: vayan hoy mismo y compren sus productos, los pueden encontrar en línea”, agregó la asesora del presidente en una sala decorada con el sello oficial de la Casa Blanca. Conway agregó que sus dichos sobre el caso están respaldados al 100% por el presidente Trump.

Ese mismo día hubo señalamientos desde el ala demócrata (Elijah Cummings) y la republicana (el presidente republicano de una comisión del Congreso Jason Chaffetz) sobre el caso al considerarlo como “una violación a las reglas de ética federales”. El caso ameritó escribir un correo dirigido a la Oficina de Ética Gubernamental.

Este problema de la ética del Presidente y su equipo plantea una posibilidad que ha estado rondando en la agenda social de Estados Unidos en forma de juicio político para la destitución del presidente, también conocido como “impeachment”. Recientemente se aplicó un proceso de este tipo a la ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, por un caso en el que se le vincula con corrupción en la petrolera paraestatal Petrobras.

Según el sitio web FiveThirtyEight.com, un impeachment para cualquier mandatario está previsto en la Constitución de Estados Unidos, en una cláusula del Artículo II, Sección 4, que establece que “El Presidente, el Vicepresidente y todos los funcionarios civiles de los Estados Unidos serán destituidos de su cargo por un juicio político y la condena por traición, soborno u otros delitos graves y delitos menores. ”

En este caso para definir “delitos graves”, se necesita llegar a un conceso sobre cuáles son las situaciones o las condiciones en las que se podría juzgar a un Presidente para ser removido de un cargo de elección popular.
Aunque las normas federales prohíben a cualquier funcionario público usar sus funciones “para su propio beneficio” o “para la promoción de cualquier producto, servicio o empresa”, la Oficina de Ética Gubernamental dijo en Twitter tras los hechos del pasado miércoles que está abarrotada de “un extraordinario volumen de llamados de ciudadanos” sobre los eventos recientes pero precisó no tener el poder de “investigar” o de “hacer respetar las reglas” dado que estas competencias pertenecen al Congreso o al FBI.

Los criterios en cuanto a cómo comenzar un proceso de impeachment son poco claros, pero la ruta para el proceso de remoción sí está clara: si la Cámara de Representantes elabora los criterios para un juicio político y el Senado vota para condenar, el presidente estaría fuera. Sin embargo, si se niega a marchar, eso crearía una crisis constitucional.

Existe otra cláusula en un Artículo de la Constitución Estadounidense con la que se podría iniciar un impeachment en contra de Trump. En el citado caso de que el mandatario de Estados Unidos no pueda separar por completo la presidencia de los negocios de su familia, una cláusula que para algunos expertos violó desde el día que prestó juramento.

La cláusula en cuestión es la número 8 contenida en el Artículo I, sección 9 de la Constitución estadounidense, conocida como la cláusula de emolumentos extranjeros, que establece que “ninguna persona que tenga un puesto con Beneficios o Fideicomisos bajo los Estados Unidos, aceptará, sin el consentimiento del Congreso, cualquier presente, emolumento, cargo o título de cualquier clase, de cualquier Rey, Príncipe o Estado extranjero.”

Según la revista norteamericana, Time, Trump presenta un conflicto con la cláusula de emolumentos extranjeros porque es un hombre de negocios con intereses financieros significativos e implicaciones gubernamentales en todo el mundo.

Según AFP, Trump es dueño de más de 500 empresas a nivel mundial, de las cuales no se pueden obtener muchos datos por ser entidades privadas. Sus empresas podrían beneficiarse de sus decisiones al frente de la Casa Blanca y de un posible efecto potenciador de su nombre, como marca registrada. En el Caso de la Trump Organization, el conflicto podría haberse resuelto al liquidar la totalidad de los activos de sus empresas.

En cualquiera de los dos casos pero sobre todo en la controversia generada por el apoyo del Presidente de Estados Unidos a los negocios de su hija y que poco tienen que ver con el desarrollo del país hacen que el joven gobierno de Trump enfrente nuevos frentes de batalla. Este en particular podría servir de punta de lanza para todos aquellos que han acusado a la familia Trump y a sus allegados de usar la Casa Blanca para defender sus propios intereses.
Trump como presidente ha ayudado a alimentar estas sospechas al conservar su parte en el imperio inmobiliario con el que amasó su fortuna y que tiene ramificaciones en varios países extranjeros aliados a Estados Unidos.

Fuente:El Economista.

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