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Panamá potencial centro logístico y financiero digital de la región

Panamá potencial centro logístico y financiero digital de la región

Panamá. Recientemente, el Consejo de Gabinete aprobó el proyecto de Ley 629 para la Modernización del Sistema Financiero Internacional de Panamá, que persigue la renovación de la plataforma de productos y servicios financieros del país y con un carácter de “exportación”, mediante la incorporación de nuevos mecanismos, entes e instrumentos legales.

Entre sus incorporaciones, abre la puerta a empresas financieras especializadas (EFE), llamadas Fintech y les permite operar en o desde Panamá con distintas actividades; a centros de financiamiento colectivo (crowdfunding) permitiéndoles mediar entre promotores de proyectos con necesidades de crédito e inversionistas con capacidades de ofrecer financiamiento y da principios bases para la gestión de criptomonedas, entre otros.

Ahora bien, ¿cómo debe aprovechar Panamá y apalancarse de este proyecto de Ley para fomentar y acelerar esta transformación en corto y mediano plazo, no solo con foco local sino regional, similar a otras industrias que ya operan de manera exitosa desde Panamá?

Ejemplos a seguir los hay en México, donde más allá de contar con una ley para regular las empresas de tecnología financiera, ha puesto en marcha diferentes iniciativas que le permiten contar con el número más alto de empresas de tecnología financiera o “Fintech” de la región y ha despertado la adopción de una importante masa de personas en el uso de estos nuevos mecanismos fomentando mejorías en la inclusión financiera.

Otro ejemplo es Uruguay que, todavía sin tener un marco regulatorio integral como el que está preparando Panamá, ya ha dado pasos importantes implementando desde 2015 la ley de inclusión financiera, la cual persigue la universalización del acceso al sistema financiero, así como también la transformación del sistema de pagos mediante incentivos financieros y tributarios a personas y Pymes.

En Colombia por su parte, los entes regulatorios poco a poco están abriendo espacios para la innovación y la transformación del sector financiero tal como ocurrió en días recientes con la incorporación de un sandbox para el desarrollo de estas empresas por parte de la superintendencia financiera y ya cuenta con un número importante de empresas de tecnología operando en el país.

¿Son estos tres casos comparables a largo plazo con Panamá?, pareciera que no del todo. México, Uruguay y Colombia persiguen principalmente una transformación interna relacionada con la bancarización, la accesibilidad de los servicios financieros y la innovación, entre otros. Panamá, adicional a buscar esto, puede ser punta de lanza como el centro logístico y financiero “digital” de la región ya que cuenta con múltiples beneficios que lo habilitarían.

Para alcanzar este objetivo, el país debería trabajar sobre 4 pilares: Educación, demanda y adopción, disponibilidad de capital y regulación.

Es necesario reforzar todos los niveles educativos y ampliar las capacidades en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) y que así como ocurre en el Reino Unido y Estados Unidos, este aporte educativo se apoye con talento experimentado local y externo.

Panamá debe seguir aumentando el desarollo de programas para atraer y desarrollar talento mediante alianzas con universidades y programas locales, estableciendo espacios colaborativos de innovación y ejecutando diferentes actividades de innovación como lo son las competencias “hackatons” donde se evalúan problemas cotidianos asociados al uso y gestión del dinero y se desarrollan nuevas ideas o cambio de paradigmas apalancados por la tecnología.

El otro pilar clave es la demanda y adopción, la cual se mide por tres factores, la demanda y necesidad de los consumidores, la demanda y necesidad de empresas, y la demanda y transformación de las instituciones bancarias.  En cuanto a las instituciones financieras, son cada vez más los ejemplos de Bancos  ejecutando sus estrategias de transformación digital y dentro de ello estableciendo diferentes mecanismos de alianzas con las Fintech dado que es difícil para un banco lograr de manera rápida esta transformación. Nosotros vemos definiendo una clara estrategia de alianzas locales y externas (dependiendo del nivel de madurez que logre las EFE en Panamá) los bancos se verán definitivamente beneficiados ya que estas Fintech ya cuentan con capacidades no dominadas por los bancos y que pueden ser aprovechadas generalmente en corto plazo por la masa de clientes de los bancos y fintechs.

En cuanto a la adopción del consumidor, Panamá cuenta con un 46.5% de bancarización aún por debajo de países como Chile (74%), Costa rica (67%) y Uruguay (63%), por lo que la renovación del sistema financiero debe promover la inclusión financiera, facilitando el uso del dinero electrónico, permitiendo el acceso a créditos (como el microcrédito) y desarrollando una verdadera educación financiera que promueva la inclusión de los usuarios al sistema.

El estudio de EY Fintech adoption index de 2017 arrojó que ya un 32% de la industria bancaria promedio a nivel global, está haciendo uso de nuevos productos y servicios financieros digitales apalancados en las Fintech, gracias a la masificación de internet, al cambio de paradigmas en el uso del dinero, al uso de equipos celulares inteligentes día a día y a la reducción de costos por utilización de estos productos o servicios financieros, entre otros.

Desde el punto de vista de las empresas, desde las PYME’s hasta las grandes corporaciones pueden beneficiarse por esta transformación ya que se fomentará el acceso a nuevos productos y servicios financieros a costos competitivos de manera inminente, facilitarán su eficiencia operativa y reducirán riesgos.

Con una estrategia de alianzas locales y externas -dependiendo del nivel de madurez que logre las EFE en Panamá- los bancos se verán definitivamente beneficiados, pues involucrarían en sus procesos el análisis de Big Data, herramientas cognitivas, robots, que pueden ser aprovechadas en corto plazo por la masa de clientes de los bancos.

El tercer pilar es la disponibilidad de capital: Panamá también debería habilitar las condiciones económicas necesarias para que los diferentes emprendedores, empresas y especialistas foráneos confíen en Panamá como hub tecnológico financiero. Se deberían masificar programas de beneficios como la Ciudad del Saber con su Centro de Innovación y combinarlos con los diferentes atractivos fiscales, algunos de ellos promovidos en este proyecto de ley.

Finalmente el pilar de la regulación, el proyecto de ley es un gran primer paso para decretar la visión y el interés del estado Panameño en una transformación digital de la industria financiera-

Ahora bien, debe abrir espacio para diferentes reglamentos técnicos u otras regulaciones que persigan mejorar los índices de bancarización e inclusión financiera, que habiliten incentivos técnicos para facilitar la integración entre bancos y empresas financieras especializadas e incentivos económicos, como los beneficios fiscales por uso de instrumentos de pagos digitales que aplica Uruguay, bajo un enfoque de controles que garanticen la transparencia y protejan a los clientes.

Fuente. Luis Goncalves, Manager de EY Financial Services Office

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