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Expo y subasta de “Arte que da Vida” en Galería de Fundación G&T Continental

Expo y subasta de “Arte que da Vida” en Galería de Fundación G&T Continental

Fundación G&T Continental en coordinación con Jimena Pons Ganddini realizará la subasta “Arte que da vida” la cual se organiza a beneficio de la salud de Isolina Herrera Ganddini y su lucha contra la esclerosis múltiple, el jueves 12 de abril a las 18:30 horas en Galería del Centro de Fundación G&T Continental (5ª avenida 12-38 zona 1, Centro Histórico).

Se podrá encontrar obra de:  Marlov Barrios, Erick Boror, Marilyn Boror, Luis Cornejo, Darío Escobar, María Herrera, Alejandro Marré, Jorge Mazariegos, Erick Menchú, Norman Morales, Juan Pensamiento, Luis Ponce, Margarita Ríos, Gabriel Rodríguez, Eny Roland, Álvaro Sánchez y Alexander Zuleta; artistas que donarán lo recaudado para el tratamiento de Isolina.

La exposición se podrá visitar del lunes 9 al jueves 12 de abril en Galería del Centro de 9:00 a 13:00 y 14:00 a 16:00 hrs. la entrada es gratuita.

Fundación G&T Continental contribuye con el desarrollo humano, cultural y artístico de la sociedad guatemalteca, guiándose por el principio de coordinación de esfuerzos encaminados a la promoción humana, la solidaridad social, la conservación y difusión del patrimonio cultural y el desarrollo del arte guatemalteco.

Sonrisas de plástico / Historia de Isolina Herrera Ganddini

“Fingiendo estar bien desde los 14 años he sufrido esclerosis múltiple y disautonomía. Lastimosamente fui diagnosticada hasta los 23 años, si un médico me hubiera escuchado realmente, podría haberme ayudado antes de llegar tan lejos. Todo esto me dejó en claro lo deficiente del sistema de salud.

Desde los 14 años he empeorado sin parar frente a los ojos de todos, la mayoría de la gente a mi alrededor no sabía que estaba enferma, ni siquiera mi familia.

Todo este tiempo he vivido mostrando sonrisas de plástico, porque muy pronto aprendí, que hay cosas que las personas tienen dificultad para asimilar. A los 21 años, ya estaba en silla de ruedas y no tenía ni idea de lo que me estaba quitando la vida.

Nunca dejé de dibujar y pintar, de hecho, se convirtió en mi único escape. Llegamos a tal punto de desesperación, que no puedo olvidar que mi papá me preguntó si quería irme a vivir al mar yo solita, para descansar… pude percibir que él creía que el fin estaba cerca, y lo peor, sin un diagnóstico. Si pudiera escribir todos los momentos extremadamente difíciles que hemos pasado como familia, ya tendría un libro.

En mayo de 2017 empecé con serios problemas de visión; mi cardiólogo, el único que hasta el momento había investigado más mi caso, me envió hacer de emergencia una resonancia magnética cerebral; nunca olvidaré el día de los resultados, porque me congelé en el carro al leer “placas desmielinizadas tipo e.m II”, mis padres quedaron conmocionados; me internaron en el hospital para no perder la vista. He llorado más que nunca desde ese día, y he llorado toda mi vida. Pero nunca me detuve, ni dejé de sonreír.

Tal vez debería no haber sonreído siempre, pensando en que así evitaría que todos cayeran en depresión, porque igual, lo hicieron. Darse el permiso de sentirse mal es importante, muy importante, si no llega el punto en el que nos quebramos y no hay vuelta atrás.

En enero de 2018, en una resonancia magnética de cerebro y columna, encontraron que la esclerosis se regó a mi espina dorsal, esto ocurre solamente en el quince por ciento de casos a nivel mundial; el diagnóstico empeoró mucho más. Tengo problemas serios de sensibilidad en manos, piernas y pies, problemas para caminar porque me causa mucho dolor y dificultades de balance. Perdí mi habilidad de escribir, pero estoy empezando de nuevo.

Curiosamente nunca he dejado de pintar. Tuve que cambiar a un medicamento mucho más fuerte para poder alargar mi vida. Lo que si les puedo asegurar es que nunca me he detenido, me gradué tres días después de salir del hospital y tengo más de una profesión.

Amo la vida y aprendí que la felicidad está en las cosas más pequeñas, como sentir el aire de un noviembre frío o acariciar perros en la calle.

Mi enfermedad no arruinó mi vida. Me dio una oportunidad de vivirla realmente.” Isolina Herrera Ganddini.

Fuente. Periódico Digital Centroamericano y del Caribe

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